Ni al horno ni salteada: cuál es la mejor forma de cocinar mandioca y que mantenga sus nutrientes

La mandioca es una de las raíces más populares. Se destaca por su sabor suave y su textura cremosa, que la convierten en una guarnición ideal para carnes, pescados o para disfrutar sola. En este marco, su forma de cocción es clave para que mantenga todos sus nutrientes

La forma en que se cocina puede cambiar por completo su valor nutricional y su textura. Aunque muchos la preparan al horno o la saltean, los especialistas en nutrición coinciden en que lo ideal es hervirla, para aprovechar todos sus beneficios.

Por qué hervir la mandioca es la mejor opción

La mandioca es una fuente de carbohidratos complejos, que aportan energía de manera sostenida. Además, contiene vitamina C, potasio y fibra, nutrientes esenciales para el sistema digestivo y el funcionamiento del cuerpo.

Cuando se la hierve, la cocción es pareja y se conservan mejor sus propiedades. Este método también ayuda a eliminar compuestos naturales que pueden resultar irritantes si la raíz no está bien cocida, lo que la hace mucho más segura para consumir.

Cómo hervir la mandioca y que quede tierna

Pelá la mandioca y retirar la fibra central si es muy gruesa.

Cortala en trozos medianos para que se cocine de manera uniforme.

Colocala en una olla con abundante agua y un poco de sal.

Herví entre 20 y 30 minutos, hasta que esté bien tierna.

Escurrí y serví.

Ideas para disfrutar la mandioca hervida

Una vez cocida, la mandioca se puede comer de muchas formas:

Con aceite de oliva y sal como guarnición.

Espolvoreada con queso rallado.

Acompañando carnes, pollo o pescado.

Como base para un puré de mandioca.

Gracias a su sabor neutro y su textura suave, se adapta a todo tipo de recetas y estilos de cocina