CABA: Esta vez ocurrió en Palermo, Ciudad de Buenos Aires. La semana pasada sucedió un hecho similar en Pergamino (Provincia de Buenos Aires) y una menor había resultado con lesiones gravísimas.
Momentos de pánico se vivieron este miércoles por la mañana en el Colegio Guadalupe, del barrio porteño de Palermo, cuando un experimento químico realizado durante una Feria de Ciencias terminó en una explosión que dejó a tres estudiantes con quemaduras. Una madre también resultó lesionada y fue atendida en el lugar por personal médico.
El accidente ocurrió dentro de un aula mientras los alumnos llevaban a cabo el clásico experimento del “volcán”, que habría incluido alcohol u otro material inflamable. La mezcla provocó una combustión repentina que desató el caos entre los presentes. Según informaron fuentes del SAME, un adolescente de 16 años sufrió quemaduras en el rostro y el pecho y fue trasladado de urgencia al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Otros dos menores, de 13 y 14 años, también presentaron lesiones y recibieron atención médica inmediata.
La madre de uno de los alumnos, que se encontraba participando de la muestra, resultó con quemaduras leves en las manos. En pocos minutos, ambulancias y patrulleros llegaron al lugar tras el llamado de emergencia realizado por las autoridades del colegio, que activaron los protocolos de evacuación.
Testigos describieron escenas de desesperación. Un compañero de las víctimas contó que el fuego se propagó de forma instantánea: “El chico se prendió fuego de pies a cabeza, estaba al lado mío, lo vi arder”, relató conmocionado. Según su testimonio, uno de los docentes intentó apagar las llamas cubriendo al alumno con un guardapolvo, mientras otros buscaban asistencia médica. “No había extintor ni ninguna medida preventiva clara”, agregó el estudiante.
Otra madre denunció la falta de precauciones: “Si hubiéramos sabido que iban a usar alcohol, lo habríamos impedido. Esto es lo mismo que pasó en Pergamino con mala instrumentación”, dijo, en referencia a un hecho similar ocurrido meses atrás en otra institución educativa.
Tras el incidente, varios padres se acercaron al colegio para retirar a sus hijos ante el clima de nerviosismo que se generó entre los estudiantes y docentes. La dirección del establecimiento aún no emitió un comunicado oficial sobre lo sucedido ni sobre las causas técnicas que provocaron la explosión.
El caso reaviva el debate sobre la seguridad en los experimentos escolares y la necesidad de reforzar los protocolos cuando se manipulan sustancias inflamables. Especialistas en educación y prevención remarcan que estos ejercicios deben realizarse únicamente bajo supervisión profesional, con material adecuado, extintores disponibles y procedimientos de emergencia establecidos.
Hasta el cierre de esta nota, los tres alumnos permanecían fuera de peligro, aunque bajo observación médica, mientras que los peritos de la Policía de la Ciudad trabajaban en el aula para determinar el origen exacto de la explosión.
