ATE confirmó un paro aeronáutico para el martes 21 de abril tras el fin de la conciliación obligatoria en ANAC, en consonancia con la jornada nacional de protesta que el sindicato impulsa en todo el país. La medida llega luego de meses de negociaciones sin avances y reclamos reiterados incumplidos.
ATE dijo que el conflicto surgió por el incumplimiento del pago de suma no remunerativa en los sueldos de febrero y consignó: “El deterioro de las condiciones laborales y la falta de respuestas oficiales hacen cada vez más difícil sostener la operación con normalidad, incluso fuera de escenarios de conflicto”.
El coordinador nacional de ATE-ANAC, Marcelo Belelli, confirmó la adhesión del sector y señaló que la protesta puede afectar áreas clave: controles, fiscalización, seguridad operativa y servicios en plataforma. Advirtió que eso abriría la puerta a demoras, reprogramaciones y cancelaciones de vuelos, con efecto directo en la operación aerocomercial diaria.
Impacto operativo y reputación internacional
Belelli alertó además sobre un riesgo reputacional: “La aviación se rige por un principio de confianza mutua internacional”. A su juicio, también un debilitamiento de los equipos técnicos podría erosionar estándares de control y fiscalización y complicar las relaciones con organismos y socios del sistema aerocomercial argentino a nivel global.

El sindicato cuestionó la intervención de la Secretaría de Trabajo y responsabilizó al Gobierno por la falta de respuestas. Afirmaron que después de semanas sin respuestas la tensión aumentó y que, si no hay reversión inmediata, las medidas de fuerza serán inevitables.
¿Qué es lo que genera el paro aeronáutico?
En la práctica, el paro aeronáutico podría traducirse en demoras y cancelaciones que afecten tanto vuelos domésticos como internacionales. Fuentes del sector aconsejaron a los pasajeros confirmar el estado de sus reservas y anticipar traslados al aeropuerto. El sindicato insiste en que la protesta busca forzar una respuesta rápida del Gobierno.
Belelli enfatizó que la pérdida de capacidad técnica puede golpear la confianza internacional en el sistema aéreo argentino y complicar operaciones futuras. Desde la ANAC y el Ministerio aún no hubo oferta alternativa pública.
