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Pobreza en Argentina: cuáles son los trabajadores más afectados por la falta de ingresos

La pobreza alcanzó al 30% de la población argentina en el primer trimestre de 2026, mientras que la indigencia llegó al 6,5%, según el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA). El informe señala que los trabajadores con empleos informales, menor cantidad de horas trabajadas y salarios que perdieron frente al costo de las canastas básicas enfrentan mayores dificultades para cubrir sus necesidades, en un contexto de recuperación desigual de los ingresos.

El estudio mostró que la cantidad de personas cuyos ingresos, laborales y no laborales, no alcanzaron para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) aumentó en alrededor de 1,3 millones entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026. El incremento se produjo después de varios períodos de descenso de la pobreza desde la segunda mitad de 2024.

Uno de los principales factores señalados por la UCA es el deterioro de la relación entre salarios y costo de vida. Durante los primeros tres meses de 2026, la Canasta Básica Alimentaria aumentó 11,6% y la Canasta Básica Total 9,6%, mientras que el índice salarial general avanzó 8,6%. Entre los trabajadores registrados, la suba fue todavía menor, del 7%.

Informalidad y subocupación

El mercado laboral también mostró señales de mayor fragilidad. Aunque las tasas generales de empleo y desempleo prácticamente no registraron modificaciones significativas entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026, la subocupación aumentó 1,1% y la informalidad creció 2,2 puntos porcentuales, hasta alcanzar al 44,2% de los ocupados.

Esta situación afecta especialmente a quienes dependen de ingresos laborales inestables o cuentan con menor protección frente a la inflación. La recuperación de los ingresos fue de 35,6% interanual, por encima de la evolución de las canastas de consumo, pero el beneficio no se distribuyó de manera uniforme entre los hogares. En paralelo, el coeficiente de Gini pasó de 0,435 a 0,442, reflejando un aumento de la desigualdad.

Otro elemento señalado en el análisis es el menor ritmo de crecimiento económico. El PBI pasó de expandirse 5,8% interanual en el primer trimestre de 2025 a 2,3% en el mismo período de 2026. Dentro de ese escenario, la industria manufacturera registró una caída de 1,7%, mientras que la administración pública retrocedió 1,4%.

A esto se suma el impacto de los gastos que los hogares no pueden reducir fácilmente. Según el informe, las tarifas de energía, el transporte y los alquileres avanzaron a un ritmo superior al de los salarios y las prestaciones, aumentando la presión sobre los ingresos disponibles.

La UCA también advirtió sobre la menor capacidad de las transferencias sociales para compensar el deterioro del poder adquisitivo. Jubilaciones, pensiones y asignaciones se actualizan con un retraso de dos meses, por lo que una aceleración de los precios puede reducir temporalmente su capacidad de compra.

En este escenario, el mercado laboral aparece como uno de los principales factores que explican por qué la pobreza continúa afectando a una parte importante de la población. La combinación de informalidad, subocupación, ingresos insuficientes y mayores gastos fijos incrementa la exposición de los trabajadores y sus hogares a caer por debajo de la línea de pobreza.

La información corresponde a un informe difundido el 15 de agosto de 2026 por Ámbito a partir del análisis del ODSA-UCA.

RUP