Por sostener el superávit, la deuda del Estado nacional con sus proveedores casi se triplicó

La denominada deuda flotante de la administración central aumentó más de $2,23 billones en junio y llegó a $3,6 billones. El incremento ocurrió en un mes en el que el Gobierno registró déficit primario y quedó por debajo de la meta fiscal acordada con el FMI para el primer semestre.

La deuda pendiente del Estado nacional con empresas, proveedores y otros sectores registró un fuerte incremento durante junio. De acuerdo con datos de la Tesorería General de la Nación, la denominada “deuda flotante” alcanzó los $3,6 billones, luego de haber cerrado mayo en aproximadamente $1,3 billones. El aumento mensual fue del 175%.

La deuda flotante surge de la diferencia entre los gastos que la administración central ya devengó —por bienes, servicios, transferencias u otras obligaciones— y los pagos que efectivamente realizó. En junio, esos compromisos pendientes aumentaron más de $2,23 billones.

El salto coincidió con un deterioro de las cuentas públicas. El Ministerio de Economía informó que junio terminó con un déficit primario de $696.843 millones, el primer resultado negativo registrado en un mes de junio durante la gestión de Javier Milei. Pese a ello, el primer semestre acumuló un superávit equivalente al 0,6% del Producto Bruto Interno.

Según las estimaciones oficiales, el resultado positivo acumulado alcanzó los $6,29 billones, por debajo de los $6,86 billones contemplados como meta en el programa acordado con el Fondo Monetario Internacional. La diferencia fue de unos $574.000 millones.

Especialistas señalaron que la postergación de pagos puede funcionar como una herramienta transitoria para administrar las cuentas públicas. Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier, explicó que la deuda flotante puede utilizarse “como un recurso de corto plazo para acomodar cuentas fiscales” y recordó que el propio acuerdo con el FMI establece límites para ese mecanismo.

El economista vinculó el escenario con una actividad económica más débil de lo previsto y con dificultades en la recaudación, entre otros factores por la reducción de los ingresos asociados a los derechos de exportación. Según su análisis, ese contexto aumenta la presión sobre el resultado fiscal y obliga al Gobierno a recurrir a distintas herramientas para evitar una reducción mayor del superávit acumulado.

Transferencias, el rubro que más aumentó

El principal incremento se produjo en las transferencias, una categoría que contempla, entre otros conceptos, pagos de energía, giros a determinados fondos y transferencias hacia organismos provinciales. La deuda acumulada dentro de ese segmento pasó de $384.420 millones en mayo a $1,7 billones al finalizar junio.

También aumentaron otros componentes. La deuda correspondiente a Personal creció 165%, desde $299.486 millones hasta $794.765 millones. En Bienes y Servicios el incremento fue del 134%, hasta alcanzar los $197.120 millones, mientras que los Gastos Figurativos subieron 60% y llegaron a $718.245 millones.

Durante junio también incidieron factores estacionales, como el aumento de los subsidios energéticos asociado a las bajas temperaturas y el pago de aguinaldos a jubilados, pensionados y empleados públicos. A esto se sumó el impacto sobre la recaudación generado por la postergación del vencimiento del impuesto a las Ganancias para personas humanas.

Desde la consultora Analytica indicaron que, en el primer semestre, la deuda flotante acumulada equivale al 0,3% del PBI y aclararon que los incrementos registrados en junio suelen presentar un componente estacional debido a que parte de los pagos de aguinaldos se efectúan durante los primeros días de julio.

El nivel sigue por debajo de años anteriores

Pese al fuerte salto mensual, el stock actual continúa por debajo de los valores registrados durante administraciones anteriores. Según cálculos de Salvador Vitelli, de Romano Group, entre 2016 y 2023 la deuda flotante promedió alrededor de $10 billones medidos a valores actuales.

El analista estimó que el monto de junio se encuentra aproximadamente 65% por debajo, en términos reales, de esos niveles históricos. En la comparación contra junio de 2025, la deuda flotante también muestra una caída real cercana al 17%.

Por esa razón, Vitelli consideró que el aumento mensual es significativo pero no necesariamente implica un cambio de tendencia, dado que el stock continúa en niveles relativamente bajos y parte del movimiento puede explicarse por factores estacionales.

El crecimiento de los compromisos pendientes vuelve, sin embargo, a colocar el foco sobre la evolución de las cuentas públicas, especialmente en un escenario de menor recaudación y presión sobre la meta de equilibrio fiscal que el Gobierno mantiene como uno de los pilares centrales de su programa económico.