El dato refleja un fuerte deterioro de la calidad del empleo: el 53,4% de las personas ocupadas trabaja de manera informal, es decir, sin aportes jubilatorios, cobertura de obra social ni derechos laborales plenos. El porcentaje representa un salto de 10 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2025, cuando la informalidad alcanzaba el 43,4%, el mayor incremento registrado entre los 32 aglomerados urbanos relevados por el INDEC. Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, el estudio muestra que Posadas combina dos procesos simultáneos: una fuerte expansión del empleo informal y una marcada destrucción del empleo registrado.
Durante el último año, el empleo informal aumentó un 30% en la ciudad, incorporando más de 21.600 trabajadores, mientras que el empleo formal se redujo un 12,9%, con la pérdida de más de 12.100 puestos registrados. Como resultado, aunque la cantidad total de ocupados creció un 5,7%, ese crecimiento estuvo sostenido exclusivamente por trabajos precarios.
El director de Politikón Chaco, Alejandro Pegoraro, explicó que la situación de Posadas es especialmente preocupante porque el crecimiento del empleo se está produciendo únicamente en condiciones de informalidad.
«Posadas no tiene la tasa más alta de la Argentina, pero sí fue la ciudad donde más creció la informalidad interanualmente», señaló.
Un problema que se repite en todo el país
El informe advierte que la situación local refleja una tendencia nacional. En el primer trimestre de 2026, Argentina registró 13,47 millones de personas ocupadas, un 1,6% más que un año antes. Sin embargo, detrás de ese crecimiento aparece una realidad preocupante: la totalidad de los nuevos puestos de trabajo creados fueron informales, mientras el empleo formal continuó retrocediendo.
En términos absolutos, el país perdió 156.786 empleos formales, mientras el trabajo informal incorporó 379.708 nuevos ocupados, llevando la tasa nacional de informalidad al 44,2%, el nivel más alto de los últimos años.
Según Politikón, esta dinámica evidencia que la recuperación del mercado laboral se sostiene sobre estrategias de subsistencia antes que sobre la creación de empleo de calidad, con un crecimiento cada vez mayor del cuentapropismo y del trabajo sin registrar.

Posadas, entre las ciudades con mayor precarización
Aunque Posadas ocupa el sexto lugar nacional en porcentaje de informalidad, el informe remarca que es el distrito donde el problema avanzó con mayor velocidad. Solo cinco ciudades presentan actualmente una tasa superior: Gran San Juan, Gran Tucumán-Tafí Viejo, Santiago del Estero-La Banda, Jujuy-Palpalá y Formosa.
Para Pegoraro, el deterioro no solo implica una pérdida de derechos laborales, sino también una caída en el poder adquisitivo de las familias.
«Un trabajador formal gana, en promedio, más del doble que uno informal», explicó, al advertir que muchas personas que perdieron un empleo registrado lograron reinsertarse únicamente mediante actividades informales o trabajos por cuenta propia, generalmente con ingresos considerablemente menores.
Riesgos para el futuro
El economista sostuvo que la expansión del empleo informal también representa un desafío estructural para la economía. Además de reducir la productividad y concentrar la generación de empleo en actividades de baja complejidad, compromete el financiamiento del sistema previsional, ya que cada vez hay menos trabajadores realizando aportes.
«Si esta tendencia continúa, el problema no será solamente de quienes hoy trabajan en la informalidad, sino también de la sostenibilidad del sistema jubilatorio en los próximos años», advirtió.
En ese sentido, consideró que la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional todavía no logró revertir el escenario porque, a su entender, el principal obstáculo para la creación de empleo formal sigue siendo la debilidad de la demanda interna y la falta de recuperación de sectores como la industria, el comercio y la construcción.
El panorama que describe el informe deja una señal de alerta para Posadas. Si bien la ciudad registra más personas ocupadas que un año atrás, la mejora cuantitativa del empleo esconde una creciente precarización, con un mercado laboral donde más de la mitad de los trabajadores desarrolla su actividad fuera del sistema formal.
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