Productores yerbateros frenan la cosecha en Misiones por precios irrisorios

Julio Peterson, productor de Andresito, explicó que el sector resolvió no iniciar la zafra ante valores que no cubren los costos, la falta de respuestas del Gobierno nacional y una situación social que ya empuja a trabajadores y jóvenes a emigrar a Brasil.

La cosecha de yerba mate experimentará un parate casi total en Misiones. Así lo describió Julio Peterson, productor yerbatero de Comandante Andresito, al detallar la decisión adoptada de manera cooperativa por los productores ante una combinación de precios bajos, costos crecientes y ausencia de respuestas oficiales. “La situación no está para nada agradable y cada día es más complicada. Nos hemos reunido muchas veces sin encontrar respuesta aún del Gobierno nacional a favor del sector productivo, que hoy es el más golpeado”, afirmó.

Según relató, la resolución se tomó en una reunión realizada el viernes pasado en Aristóbulo del Valle, donde se definió no arrancar la cosecha y, en caso de hacerlo, que sea “lo mínimo posible”. “Hoy sabemos que está todo muy complicado. En nuestra zona, Andresito está totalmente paralizado: hay un solo secadero trabajando. La cosecha está muy parada”, sostuvo. En contraste, recordó que en años anteriores, a esta altura, el norte de la provincia se encontraba en plena zafra.

Peterson cuestionó con dureza los valores que se están ofreciendo por la hoja verde. “Los pagos que están ofreciendo son totalmente irrisorios. Hablan de $40 en planta. Tenés que hacer 100 mil kilos de yerba para llegar a $4 millones. Es una locura”, graficó. Para dimensionar la pérdida del poder económico del sector, comparó: “Antes, con esa cantidad de kilos te comprabas una Toyota 4×4. En dos años destruyeron al productor de tal manera que hoy no puede arreglar un auto, mucho menos vivir”.

El productor subrayó que más del 60% del sector está compuesto por pequeños productores, con volúmenes que rondan entre 50 y 70 mil kilos anuales. “¿Qué hacés con $4 millones en todo un año? ¿Cómo vivís, cómo pagás impuestos? Es imposible llevar adelante una economía provincial de esta manera, siendo una de las principales actividades”, planteó. En ese contexto, advirtió que la situación ya tiene impacto social directo: “El productor no tiene esperanza y el trabajador no tiene ni para comer”.

Uno de los efectos visibles es la migración laboral hacia Brasil. “No solo se van trabajadores de la cosecha; también hijos de productores y productores jóvenes se están yendo. Es caótico lo que está pasando”, dijo. Detalló que mientras en Misiones un tarefero puede ganar entre $20.000 y $25.000 por día, en Brasil llegan a cobrar hasta $130.000 o $140.000 diarios, con comida, alojamiento y traslados pagos. “Acá tenés que pagar tu comida, tu viaje, todo. Es imposible competir así”, remarcó.

Consultado sobre la duración del freno a la cosecha, Peterson aclaró que no hay una fecha límite definida. “No hay una fecha tope. Estamos esperando respuestas. El Presidente del INYM, en su momento había solicitado una reunión con nosotros, se armó todo, pero horas antes dijo que no podía estar presente. Sabemos que estuvo en Posadas ese mismo día. Podría haber venido a escuchar a los productores”, cuestionó.

En cuanto a los costos, fue tajante: “Nuestro costo es de $435 por kilo. Menos de eso no podemos trabajar. Recibir hoy $40 en planta o, en el mejor de los casos, $180 puesto en secadero, es imposible. Es más del doble la diferencia”.

Sobre el argumento de la industria respecto a un supuesto sobrestock, Peterson lo relativizó. “Para mí no existe el sobrestock. Antes, los comerciantes manejaban stock de 12 a 14 meses porque sabían que el precio iba a subir. Hoy ese stock está en los galpones de los industriales y es de seis meses. Ya bajó a la mitad. No hay sobreproducción”, explicó. A su entender, el freno busca generar faltante de materia prima para activar la demanda: “Si no levantamos la cosecha hasta agosto, a la industria se le corta la cadena y el problema lo van a sentir el año que viene”.

Finalmente, señaló que la actividad está prácticamente detenida en toda la provincia, con excepciones puntuales. “En San Vicente tampoco se está trabajando; en San Pedro, muy poco. El productor necesita precio. Si arrancamos la cosecha así, nos fundimos mañana trabajando. Ese es el problema”, concluyó.

Misiones Online