Brasil. Después de un viaje de casi cinco días, recorriendo más de 3.000 kilómetros, la elefanta Pupy ya está en su nuevo hogar: el Global Sanctuary for Elephants en Mato Grosso, Brasil. Con ella, se cierra un capítulo histórico en el Ecoparque porteño, que por décadas albergó animales en condiciones de encierro. Pupy, la última elefanta residente del ex Zoológico de Buenos Aires, inicia su nueva vida de libertad en plena naturaleza.
En este contexto, desde poco antes del mediodía, miles de internautas de todo el mundo siguen en vivo, minuto a minuto, la transmisión del momento en que Pupy de el paso hacia el exterior de la caja de hierro utilizada para su traslado. Es ese el instante simbólico, cargado de emoción, en el que comienza su reinserción a una vida libre, lejos del cemento y del encierro.
Scott Blais, referente mundial en el cuidado de elefantes, habló de un viaje armonioso, fluido y emotivo. Contó que desde el último tramo la caja de Pupy fue trasladada con suma delicadeza en un camión más pequeño hasta el área de ingreso al santuario. Allí, ya bajada por grúa sobre la tierra colorada del Mato Grosso, la caja permanece abierta, esperando que Pupy decida por sí misma dar el primer paso. Frente a ella, la esperan montículos de tierra, sandía fresca, ramas, agua y bananas, una de sus frutas favoritas.
«No vamos a apurarla. Saldrá cuando esté lista», aclararon sus cuidadores, que están en las inmediaciones esperando el momento, y transmitiendo en vivo por distintas plataformas el acontecimiento. El clima en el santuario es de alegría, ansiedad y esperanza. «Hoy probablemente descanse al salir, pero si está curiosa, le abriremos la puerta hacia el espacio grande», explicaron desde el equipo del santuario.
¿Quién es Pupy?
Pupy es una elefanta africana que nació en cautiverio y pasó más de 30 años encerrada en el antiguo Zoológico de Buenos Aires, hoy transformado en Ecoparque. Fue separada de su entorno natural cuando era apenas una cría, y desde entonces vivió entre muros, gradas y rejas, a la vista de los humanos pero lejos de cualquier posibilidad de desarrollarse plenamente como elefanta.
Durante años convivió con Kuky, otra elefanta africana, que falleció en 2019. Desde entonces, Pupy vivió en soledad. Según publicó Infobae, su traslado fue postergado durante largo tiempo por cuestiones logísticas y políticas, pero finalmente fue posible gracias al trabajo conjunto entre el Ecoparque, la Fundación Franz Weber y el equipo del santuario brasileño. La historia de su vida y su esperado viaje tocó el corazón de miles de personas, dentro y fuera de Argentina.
Este evento marca un antes y un después en la historia de los animales en cautiverio en Argentina. «Es un hito histórico para el Ecoparque. Es la última elefanta y nunca más va a haber un elefante allí», subrayó Ramiro Reyno, su director, a Infobae.
Los medios brasileños reflejaron que la población local de Río da Casca, donde está ubicado el santuario, salió a las calles para saludar la caravana. Muchos de ellos sacaron sillas a la calle para ver pasar a la décima elefanta que llega, pero la primera africana. Y así, con todo dispuesto, solo queda esperar el instante en que Pupy decida dar ese primer paso fuera de su caja. Un paso que no es solo físico, sino profundamente simbólico: el inicio de una nueva vida lejos del cautiverio.
