En la previa del Mundial 2026, el mediocampo de la Selección Argentina vuelve a quedar bajo la lupa ante una situación sensible: la posibilidad de que Leandro Paredes no llegue en condiciones físicas óptimas o deba ser reemplazado por lesión.
El volante surgido en Boca es una pieza clave del ciclo de Lionel Scaloni: ordena, pausa y administra los tiempos del equipo desde la base del mediocampo. Su presencia, además, fue importante en la construcción del equipo campeón del mundo en Qatar 2022, donde cumplió un rol táctico fundamental.
En ese contexto, una eventual ausencia no solo obligaría a reemplazar un nombre, sino también una función específica dentro del sistema. Por eso, la prelista de 55 jugadores empieza a ordenar posibles variantes para un puesto tan particular como el de volante central organizador.
El candidato
En la carrera por ocupar ese lugar aparece un nombre por encima del resto en la consideración ampliada: Emiliano Buendía.
Emiliano Buendía aparece como el principal candidato dentro del grupo de mediocampistas ofensivos de la prelista de 55 de la Selección Argentina. Su perfil es claro: creatividad, último pase y capacidad para romper líneas en tres cuartos de cancha.
Sin embargo, su situación dentro del ciclo de Scaloni nunca terminó de consolidarse. Compite en un sector donde la Selección tiene abundancia de variantes ya instaladas en el sistema, como Mac Allister, De Paul, Enzo Fernández o Lo Celso, además de opciones emergentes como Almada o Nico Paz.
Su principal desafío es estructural: no es un jugador de funcionamiento automático dentro del equipo, sino una apuesta de desequilibrio más creativo. Eso lo ubica en una zona de disputa fina, donde su entrada o salida del corte final dependerá del peso táctico que el cuerpo técnico les dé a los mediocampistas ofensivos.
Alternativas
Por detrás del principal candidato aparecen opciones con perfiles distintos, más orientadas al equilibrio o la rotación en la zona media.
Aníbal Moreno representa una alternativa de orden y estructura. Es un volante central moderno, con buen primer pase y capacidad para sostener el funcionamiento desde la base, aunque todavía sin el rodaje suficiente en la Selección como para imponerse sobre nombres ya asentados.
Guido Rodríguez, en cambio, aparece como la opción más probada. Volante de corte más clásico, con experiencia en el proceso de Selección, aporta marca, posicionamiento y orden táctico. Su valor está en ofrecer equilibrio en partidos cerrados o contextos de control, aunque su protagonismo ha bajado en comparación con ciclos anteriores.
Menciones especiales
Dentro del radar del fútbol local también aparecen nombres que en distintos momentos parecían acercarse a la conversación mundialista, pero que en este tramo final perdieron terreno.
Santiago Sosa: el 5 de Racing de enorme jerarquía y personalidad, afectado por el último mal semestre de su equipo.
Santiago Ascacíbar: el volante todoterreno parecía dar los pasos correctos en Estudiantes para ser una alternativa y, pensando en el Mundial, jugó fuerte pasando a Boca. Sin embargo, su semestre en el xeneize fue más noticia por patear cabezas, trenzas y producciones como modelo que por su aporte en la mitad de cancha.

