Ante los escenarios previstos para Misiones por la incidencia del fenómeno de El Niño, que podría provocar períodos de lluvias intensas, crecidas de ríos y arroyos, y anegamientos en distintos puntos de la provincia, el Área de Nutrición del Ministerio de Salud Pública reforzó las recomendaciones para el cuidado de las familias, con especial atención a los niños pequeños.
En ese contexto, se recuerda extremas las medidas de higiene, garantizar el consumo de agua segura y prestar especial atención a la preparación y conservación de los alimentos, durante y después de una inundación, para prevenir enfermedades asociadas a las mismas.
Durante una inundación, la alimentación complementaria (desde los 6 meses) requiere especial cuidado por el riesgo de contaminación del agua y los alimentos. “Teta, agua segura, alimentos bien cocidos, manos limpias y nada que haya tocado el agua de inundación.”
•Mantener la lactancia materna a libre demanda. Si el niño aún recibe pecho, es una de las opciones más seguras durante la emergencia.
•Usar agua segura para preparar alimentos, bebidas y para lavar utensilios. Si no hay agua segura disponible, hervirla adecuadamente o utilizar agua embotellada de fuente confiable. Si no se dispone de agua potable, las recomendaciones oficiales argentinas contemplan hervirla durante 2–3 minutos o realizar la desinfección indicada con lavandina apta para tal uso, respetando las instrucciones oficiales.
•Priorizar alimentos simples, nutritivos y fáciles de conservar, como cereales, legumbres bien cocidas, huevo, carnes completamente cocidas, frutas y verduras que puedan lavarse con agua segura.
•Evitar alimentos crudos o de procedencia dudosa, especialmente carnes, pescados, huevos, lácteos no pasteurizados y preparaciones que hayan estado en contacto con agua de inundación.
•No consumir alimentos que hayan tocado agua de inundación, aunque posteriormente parezcan limpios. Desechar cualquier alimento que haya estado en contacto con el agua de inundación. También deben descartarse alimentos perecederos que hayan perdido la refrigeración adecuada durante un período prolongado, así como latas abiertas, dañadas o hinchadas. No confiar solamente en el olor, color o aspecto para decidir si un alimento es seguro.
•Mantener una higiene estricta: lavarse las manos antes de preparar o dar alimentos y después de ir al baño o cambiar pañales. Utilizar alcohol en gel. Mantener los utensilios del bebé limpios.
•Preparar porciones pequeñas y evitar guardar sobras si no existe refrigeración segura. •Continuar ofreciendo alimentos con frecuencia, respetando el apetito y las señales de hambre y saciedad del niño. No es necesario forzar la alimentación.
•Ofrecer alimentos blandos, triturados o pisados; progresivamente aumentar la textura y variedad.
•Durante una inundación hay que prestar especial atención a diarrea, vómitos, fiebre, rechazo persistente de alimentos o líquidos, decaimiento, disminución de la orina o signos de deshidratación. En bebés y niños pequeños, la consulta debe ser temprana, avisar cuanto antes al personal de emergencia.
