Ricardo Saraceni: “Si el Estado no toma cartas en el asunto, se van a ver afectados la mano de obra y los productores”

La producción porcina en la provincia de Misiones enfrenta un escenario sumamente complejo debido a la combinación de la sobreoferta de carne de cerdo desde Brasil, un atraso en el tipo de cambio que restringe la competitividad del sector y la persistencia del contrabando en los pasos fronterizos. En este contexto, el presidente de la Cooperativa Agropecuaria e Industrial Misionera (COFRA), Ricardo Saraceni, advirtió sobre el impacto directo e indirecto que estas dinámicas generan en la rentabilidad de la industria local y en la sostenibilidad de las familias productoras.

Al analizar las causas de la pérdida de competitividad, Saraceni detalló la evolución del precio del capón y la brusca caída que experimentó la materia prima en el mercado brasileño. “Si hablamos del precio del capón, hoy está en 2.300 pesos el kilo. Cuando lo comparamos con Brasil, Brasil empezó este año con un precio de 9 reales en enero-febrero y termina el mes pasado con menos de 5 reales. Fíjense la caída estrepitosa que tuvo el precio en Brasil. ¿Qué hace Brasil? Empieza a desprenderse de esos cerdos porque, obviamente, un cerdo que llega a un cierto kilo tiene que faenarse y venderse. Como el mercado no les daba y tenían una sobreoferta, ¿a dónde van a ir? Vinieron obviamente a la Argentina”.

A la presión de la oferta del país vecino se le suma la apreciación cambiaría a nivel nacional, un factor que encareció la producción argentina en términos de moneda extranjera. “Ese por ahí es uno de los problemas que tenemos: la importación de cerdo producto de dos factores; uno es la sobreoferta de producción brasilera y el otro tema, obviamente, es nuestro tipo de cambio, que creció y no llega al 15% interanual frente a una inflación del 30%. Nosotros nos convertimos en caros en dólares”. Aunque destacó con cautela que en los últimos días el precio en Brasil comenzó a dar señales de recuperación, el dirigente remarcó que las asimetrías de costos continúan afectando al entramado regional.

El impacto de las importaciones masivas no solo se da a través del flujo fronterizo directo, sino mediante un efecto en cadena desde la zona núcleo del país hacia las provincias periféricas. Al respecto, Saraceni precisó que el récord de compras al exterior registrado en lo que va del siglo golpea a la industria de menor escala: “Si se importa —y leí una nota con un récord de importación de cerdo en lo que va de este siglo— se importan cortes, los cortes que más valen de un cerdo: bondiola, pechito, costilla, jamones. Se importan cortes exclusivos no solamente por la industria sino también por los grandes supermercados. ¿Qué pasa con los productores que proveen de un capón a la industria? Lo rematan. Y lo rematan en la periferia. Nosotros somos periferia de ese centro de producción de cerdo en el país. Acá ingresaron cerdos legalmente de Argentina a un precio imposible si no es justamente por estas circunstancias”.

Otro de los frentes críticos señalados por el titular de COFRA radica en la competencia desleal que genera el contrabando y la falta de controles efectivos e inequitativos en los puestos de fiscalización. En ese sentido, resaltó los altos costos de la formalidad que asume la cooperativa frente a la pasividad ante lo ilegal: “Lo del contrabando ya no es un problema nuestro, es un problema que va más allá y que compete a distintos estamentos del Estado nacional, provincial y municipal. Recalco municipal porque nosotros, en cada lugar que vamos, teniendo SENASA —y siendo el único establecimiento en Misiones con SENASA, que también significa un costo adicional importante— vamos con todos los controles sanitarios y en cada lugar que entramos nos cobran por esos controles entre comillas. Ahora, ¿lo que viene de afuera lo controlan?”.

Frente a este escenario, el directivo adelantó que la cooperativa formalizará sus reclamos ante las fuerzas de seguridad y los distintos niveles de gobierno para exigir una fiscalización rigurosa que resguarde el trabajo formal y la cadena productiva. “Acá tiene que ver la Nación con sus estamentos de control (Prefectura, Gendarmería), la provincia con su Policía que tiene injerencia en los caminos provinciales, y el municipio con el ingreso de mercadería que viene de afuera. Nosotros nos hacemos cargo de nuestra responsabilidad social que tenemos en una cooperativa tratando de conservar los 270 puestos de trabajo y los 140 productores. Ahora, no nos pidan que hagamos lo otro”.

Pese a remarcar que la entidad cuenta con solidez patrimonial y se encuentra trabajando en esquemas de mayor eficiencia interna para enfrentar este periodo de baja rentabilidad, Saraceni dejó una clara advertencia sobre los riesgos sociales de no corregir las distorsiones del mercado. “Las firmas grandes y los productores grandes tienen espalda. Nosotros seguimos teniendo espalda, pero todo tiene su límite. Yo advierto a quienes tienen que ver con esto a que empiecen a tomar cartas en el asunto. No queremos que, si esto no sucede, se vean afectados la mano de obra y los productores”, concluyó el referente cooperativo.

Fuente: Norte Misionero