La interrupción del tránsito sobre la Ruta Nacional 12 ha puesto en evidencia la extrema gravedad de la emergencia hídrica que atraviesa el norte misionero. El Ingeniero Sebastián Glitz —gerente del consorcio Camino Selva, concesionaria del peaje y mantenimiento vial de la Ruta 12— trazó un crudo diagnóstico sobre la vulnerabilidad estructural de los puentes sobre los arroyos Parana-í y Piray Guazú, y explicó los motivos técnicos que obligaron a cerrar totalmente la circulación vehicular.
Ingeniería al límite: ¿Por qué el agua amenaza los puentes?
Frente a la inquietud de la población por el bloqueo del tránsito en vísperas de fechas de alta movilidad, Glitz fue categórico al justificar la medida preventiva: existe un riesgo real de colapso estructural si se mantiene la carga de vehículos bajo las actuales condiciones del río.
«Las estructuras que están sobre la Ruta 12 son obras que tienen su larga data, más de 50 años. Eso, sumado a la condición de la creciente y los niveles de agua actuales, genera un riesgo de colapso real si circula tránsito sobre ellas. Los puentes están diseñados para soportar peso vertical, de arriba hacia abajo; el problema grave es el empuje horizontal del agua sobre el tablero».
El especialista detalló que la amenaza principal no es solo la socavación en las bases y estribos de la fundación, sino el empuje hidráulico lateral sobre la superestructura (el tablero). Al subir el cauce, el flujo del agua choca de costado contra las vigas superiores, lo que puede desplazar los apoyos de hormigón y descalzar la calzada como un «juego de fichas». A esto se suma el peligroso arrastre e impacto de grandes troncos y restos de vegetación que se acumulan violentamente contra la estructura.
Monitoreo hora a hora y mediciones de alerta
Según el reporte brindado por Glitz, las mediciones en campo registraron marcas críticas a centímetros del asfalto:
Arroyo Parana-í: Subió 22 centímetros durante la madrugada y quedó a tan solo 70 centímetros de tocar la cinta asfáltica.
Arroyo Piray Guazú: La marca del agua se situó a aproximadamente 80 centímetros del nivel de la calzada, mostrándo una leve tendencia a la estabilización.
Arroyo Cuñapirú: Aunque situado más al sur, también se encuentra bajo estricta vigilancia preventiva por la proximidad del agua.
El directivo de la empresa explicó que este embalse extraordinario de los arroyos se produce por una combinación de factores: el masivo volumen liberado por el vertedero de la represa de Itaipú y las intensas lluvias en las cuencas del norte de Brasil. Al encontrarse con la colosal masa del río Paraná crecido, los arroyos no pueden desembocar y «empujan el agua hacia atrás dentro de sus propios cauces».
El protocolo de reapertura y los cruces peatonales de emergencia
Respecto a los plazos para normalizar el tránsito, Glitz aclaró que no se tomarán decisiones apresuradas hasta tanto las condiciones sean totalmente seguras. De acuerdo con los informes hidrológicos de la Prefectura Naval Argentina, el río ha comenzado una lenta tendencia a la baja en el extremo norte. No obstante, ese descenso tarda unas 15 horas en manifestarse en la zona de Eldorado y otras 15 horas más hacia la zona de Posadas.
«No basta con que el tiempo mejore; tenemos que esperar a que el agua baje de forma sustancial. Una vez que el nivel lo permita, personal técnico de la empresa y de Vialidad Nacional realizará una inspección minuciosa in situ de los accesos, los estribos y los apoyos de cada puente. Solo tras verificar que la estructura no sufrió daños se decidirá la habilitación».
En cuanto a la circulación de las personas, el representante de Camino Selva confirmó que «el paso peatonal está permitido únicamente de manera coordinada y bajo razones de estricta necesidad», destacando que los controles están a cargo de Gendarmería Nacional, y son los efectivos apostados en las cabeceras quienes administran el cruce de personas por motivos urgentes de salud, trabajo o viajes programados. Por otra parte destacó.que se da lugar al paso en grupos reducidos, quedando terminantemente prohibida la aglomeración masiva de personas sobre la calzada para evitar agregar peso o carga dinámica sobre la estructura comprometida y si los servicios de emergencia pueden pasar, «entendiendo -destacó- que son las ambulancias y traslados de salud prioritarios, que son asistidos bajo protocolos especiales de seguridad».
Fuente: Portal Misiones
