A tan solo 10 kilómetros de su destino, Rubén Darío Mendoza (62) y Víctor Dante Montaña (66) desafían las adversidades climáticas para completar su conmovedora peregrinación desde Eldorado, Misiones, hasta la Basílica de Itatí, en Corrientes. Bajo una persistente lluvia y con los cuerpos agotados por los cientos de kilómetros recorridos en bicicleta, estos dos amigos avanzan impulsados por una fe inquebrantable.
Desde la madrugada de este miércoles, cuando iniciaron su travesía, Rubén y Víctor no han dejado de ser un ejemplo vivo de devoción y esperanza. Este viaje, que realizan anualmente en honor a la Virgen de Itatí, no solo es un acto de gratitud por la salud, la familia, el trabajo y las amistades, sino también una oportunidad para llevar consigo las intenciones y plegarias de muchas otras personas. Este año, entre las tantas intenciones, destaca un pedido especial por Miranda Isabella, una pequeña que ocupa un lugar especial en sus corazones.
“Siempre llevamos pedidos de otros promeseros,” compartió Darío antes de iniciar el trayecto. “Muchos nos confían sus intenciones para la Virgencita, y nosotros lo hacemos con gusto.” Este acto de generosidad y compromiso se complementa con el apoyo incondicional de sus familias, quienes se encargan de cuidarlos y sostenerlos durante la travesía. “Nuestra fe nos mueve y nos da la fuerza para seguir,” aseguró Víctor.
A pesar de las condiciones adversas, como el desgaste físico y la lluvia constante, la cercanía a la Basílica renueva sus ánimos. “Es un desafío físico y espiritual, pero sabemos que vale la pena. La Virgen nos escucha y nos protege,” afirmó Darío, mientras avanzaban con determinación por la ruta.

