Pasaron dos semanas desde que Santino Rzesniowiecki, el pequeño posadeño de 6 años, recibió su segundo trasplante de médula ósea en un hospital de Singapur. Desde entonces, su recuperación avanza paso a paso, con días difíciles pero también señales alentadoras. Su mamá, Natalia, se mostró cauta pero optimista: “Los valores de laboratorio están subiendo, eso indica que hay alguna médula trabajando”.
El trasplante fue un procedimiento doble. El primero, el 31 de mayo, fue con células madre donadas por su papá; el segundo, el 4 de junio, con células de cordón umbilical de una mujer canadiense. Ambos se realizaron en el Hospital KK Women’s and Children, donde permanece internado junto a sus padres.
Natalia comparte cada etapa de la recuperación en la cuenta de Instagram @amorporsantino, donde actualiza a la red solidaria que acompaña desde Misiones y otros puntos del país. Videos de Santino jugando, bailando y mandando saludos conviven con mensajes sobre los días complicados, dolores y la lentitud del proceso.

“El objetivo ahora es que empiece a comer por sí solo. Si eso sucede y los análisis siguen mejorando, podrían darle el alta hospitalaria próximamente”, contó su mamá. Sin embargo, aclaró que no quieren ilusionarse demasiado. “Esto es hora a hora. Amanecen bien, luego algo pasa, y vuelven a estar bien. Es así”.
Aunque reciba el alta del hospital, Santino y su familia deberán permanecer varios meses más en Singapur, por lo que la campaña para recaudar fondos sigue activa. Las colaboraciones pueden hacerse mediante el alias amorporsantino.ar a nombre de su papá, Erico Oscar Rzesniowiecki. También hay opciones por PayPal, Twitch y Prex para aportes desde el exterior.
Santino lucha contra la leucemia desde los 3 años. En Argentina recibió un trasplante, pero la enfermedad volvió. La única esperanza apareció en Asia, donde hoy se aferra a una segunda oportunidad.
La comunidad misionera y numerosas figuras se movilizaron para ayudar: ferias, rifas, campañas solidarias y hasta una transmisión especial del influencer Coscu junto al futbolista Leandro Paredes dieron visibilidad a la causa. Ahora, más que nunca, siguen necesitando del apoyo colectivo para que el pequeño guerrero pueda volver a casa.
