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Se acabó la casta en Caraguatay: el 65% del combustible municipal se repartía entre el intendente y sus familiares

Un informe de auditoría presentado por la intendenta interina Norma Gularte dejó al descubierto un esquema de privilegios y uso indebido de recursos públicos en Caraguatay. Los datos arrojan que el 38% del combustible municipal era asignado al auto personal del intendente bajo licencia y otro 27% a un camión de un familiar directo, dejando apenas un 35% para la ambulancia y la flota de servicios que debe atender a todo el pueblo.

«Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada», sentenció Gularte al detallar el estado de abandono en el que recibió el parque vial y la falta de insumos básicos. La transición estuvo marcada por la resistencia del personal de gabinete saliente, quienes se negaron a entregar llaves y firmar notificaciones, en un intento de frenar el relevamiento que hoy termina en la Justicia con una denuncia penal por el paradero desconocido de maquinaria estratégica.

tres semanas de asumir la intendencia interina, Norma Gularte logró reactivar los servicios básicos de Caraguatay, tras recibir un municipio con el parque vial desmantelado y deudas millonarias.

Mediante un plan de ahorro que redujo un 30% el gasto en haberes —eliminando pagos por servicios no prestados—, la administración normalizó la ambulancia local y el camión de residuos, que estaban fuera de servicio por falta de mantenimiento y combustible.

El contraste en la gestión es numérico: en solo 21 días se recuperaron 12 kilómetros de caminos internos y se garantizaron servicios de sepelio y limpieza que estaban suspendidos. Gularte reafirmó su compromiso con la auditoría en curso, asegurando que cada peso ahorrado se volcará a la infraestructura que el pueblo perdió durante años de descontrol administrativo.

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