El ejemplar macho de ocho años fue rehabilitado por la Fundación Temaikèn luego de ser hallado debilitado en la Patagonia. Su liberación en Sierra Grande reconfirma la efectividad del trabajo en red para la protección de una especie amenazada. «El cóndor andino está declarado Vulnerable por la UICN y su población está decreciendo. Sus principales amenazas son el envenenamiento, la intoxicación por plomo, la caza y los choques contra cables de alta tensión y molinos eólicos. Tiene una tasa de reproducción muy baja: pone un huevo cada dos años. Puede vivir entre 55 y 60 años y, como carroñero, cumple un rol ecológico clave al evitar la proliferación de bacterias en el ambiente», explican desde la ONG.

RIO NEGRO (11/9/2026).- El jueves 10 de septiembre, el cóndor andino (Vultur gryphus) Kurruf volvió a desplegar sus alas sobre los cielos de Sierra Grande, en la provincia de Río Negro. Se trata de la segunda oportunidad en que este macho adulto, de alrededor de ocho años de edad, logra reinsertarse exitosamente en su hábitat natural tras pasar por el Centro de Recuperación de Especies Temaikèn (CRET), en el marco del Programa de Conservación del Cóndor Andino (PCCA).
La alerta de este segundo episodio se activó en julio de 2026, cuando pobladores de la zona de Tembrao, cerca de Sierra Grande, detectaron al ave en un estado de notorio decaimiento y debilidad.
Tras su traslado a la Fundación Temaikèn, el equipo veterinario constató un cuadro compatible con una patología gastrointestinal, diarrea y una patología inflamatoria en una de sus patas.
Mediante un esquema de cuidados intensivos y tratamientos diarios con cremas desinflamatorias, Kurruf completó su recuperación hasta alcanzar el alta médica.
Una historia de resiliencia y conservación
El historial de Kurruf con los programas de rescate comenzó a fines de 2019 en la provincia de Salta, cuando fue hallado con apenas un año de vida en situación de cautiverio ilegal, atado con una soga y víctima del mascotismo.
En aquella ocasión, tras recibir primeros auxilios en la Estación de Fauna Autóctona salteña, ingresó al CRET con deshidratación, bajo peso y una importante infestación de piojos.
Durante esa primera etapa, Kurruf se rehabilitó bajo un estricto protocolo de aislamiento humano junto a otros cóndores juveniles con los que conformó una bandada de reinserción. Equipado con la banda alar de identificación N° 76 (de color azul por ser macho) y un transmisor satelital, fue liberado por primera vez en septiembre de 2021 en las Sierras de Pailemán, dentro del Programa Binacional de Conservación del Cóndor Andino Chile-Argentina.

El impacto ecológico de la especie
El retorno de Kurruf representa un logro fundamental para la biodiversidad. El cóndor andino se encuentra catalogado como especie «Vulnerable» por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y sus poblaciones están en decrecimiento.
Entre sus principales amenazas figuran el envenenamiento, la intoxicación por plomo, la caza y los choques contra cables de alta tensión o molinos eólicos.
Con una expectativa de vida de entre 55 y 60 años, la especie posee una tasa de reproducción muy baja, al poner un solo huevo cada dos años. Como ave carroñera, cumple un rol ecológico indispensable al consumir restos orgánicos y evitar la proliferación de bacterias peligrosas en el medio ambiente.
La reinserción fue posible gracias a una articulación interinstitucional que incluyó a la Fundación Temaikèn, la Subsecretaría de Fauna y de Ambiente de Río Negro, las Direcciones de Fauna de Chubut y Buenos Aires, la Municipalidad de Sierra Grande, el Ecoparque, Aerolíneas Argentinas, la Administración de Parques Nacionales (APN), el Senasa, la Fundación Bioandina Argentina, las organizaciones internacionales Bioparc Conservation, Grand Parc du Puy du Fou, AFdPZ y Beauval Nature (Francia), Rolex, la Embajada de Alemania e instituciones integrantes del PCCA.
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