Semana de la alimentación saludable: hábitos que se construyen desde la infancia

En el marco de la Semana de la Alimentación Saludable, la promoción de una nutrición equilibrada, pone en valor la importancia de incorporar hábitos que favorezcan el crecimiento, el desarrollo y la prevención de enfermedades. Una alimentación variada, nutritiva y adecuada a cada etapa de la vida es fundamental para el bienestar integral y constituye una de las principales herramientas para cuidar la salud desde los primeros años.

Una buena alimentación no consiste solamente en comer en cantidad suficiente, sino también en elegir alimentos que aporten los nutrientes y la energía que el organismo necesita. La incorporación de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, lácteos, huevos y otras fuentes de proteínas permite cubrir requerimientos nutricionales esenciales, mientras que reducir el consumo excesivo de sal, azúcares y productos ultraprocesados contribuye a mantener una dieta equilibrada.

Los hábitos alimentarios influyen directamente en la salud y pueden contribuir a prevenir distintas enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial y algunos tipos de cáncer. Asimismo, una alimentación adecuada ayuda a prevenir distintas formas de malnutrición, favorece el funcionamiento del sistema inmunitario y contribuye al mantenimiento de la salud a lo largo de los años.

En este sentido, es importante comprender que la prevención no depende de un alimento en particular, sino de la combinación de hábitos sostenidos en el tiempo. Mantener una alimentación variada, realizar actividad física de manera regular, beber agua segura y respetar los horarios de descanso son prácticas que, en conjunto, favorecen una mejor calidad de vida.

La infancia, una etapa clave para aprender a comer mejor

La construcción de hábitos saludables comienza durante los primeros años de vida, cuando se desarrollan las preferencias alimentarias que pueden mantenerse durante la adolescencia y la adultez. Por eso, la familia cumple un papel fundamental en la educación alimentaria y en la generación de entornos que faciliten elecciones saludables.

Ofrecer alimentos variados, incorporar frutas y verduras diariamente, priorizar el agua como bebida habitual y moderar el consumo de golosinas, bebidas azucaradas y productos con exceso de sodio son algunas de las medidas que pueden implementarse desde la infancia. También es importante compartir las comidas, involucrar a los niños en la preparación de los alimentos y promover una relación positiva con la comida, sin utilizarla como premio o castigo.

La alimentación durante los primeros años requiere especial atención, ya que influye en el crecimiento, el desarrollo cognitivo y el aprendizaje. En este proceso, los adultos cumplen un rol esencial los niños aprenden no solo de lo que se les ofrece, sino también de los hábitos que observan en su entorno cotidiano.

Incorporar hábitos alimentarios saludables no requiere necesariamente grandes cambios de un día para otro. Organizar las comidas, sumar progresivamente alimentos frescos, reemplazar las bebidas azucaradas por agua, reducir la sal agregada y elegir preparaciones caseras con mayor frecuencia son acciones concretas que pueden sostenerse en el tiempo.

La educación alimentaria también debe contemplar las posibilidades de cada familia, respetando las costumbres culturales y promoviendo alternativas accesibles. El objetivo no es establecer restricciones extremas, sino construir una alimentación suficiente, equilibrada y variada, adaptada a las necesidades de cada persona.

El sistema de Salud Pública de Misiones dispone de servicios de nutrición en distintos efectores sanitarios, donde la población puede acceder a orientación profesional para incorporar estos hábitos y adaptarlos a sus necesidades . El acompañamiento nutricional es una herramienta importante tanto para la prevención de enfermedades como para el abordaje de distintas condiciones de salud, con recomendaciones acorde a cada etapa de la vida.

Estos espacios permiten recibir asesoramiento sobre el diagnóstico del estado nutricional, elaboración de guías alimentarias y pautas de comidas acordes a las necesidades de cada paciente y cuidado o prevención de enfermedades crónicas (como diabetes, hipertensión o problemas cardiovasculares).

La Dirección de la Zona Capital dispone del servicio de Nutrición en los siguientes efectores:

  • CAPS 1 San Miguel

  • CAPS 3, Chacra 181

  • CAPS 4, La Picada

  • CAPS 5, Yacyreta

  • CAPS 6, Villa Blosset

  • CAPS 7, Sesquicentenario

  • CAPS 10, Garupá

  • CAPS 12, Villa Flor

  • CAPS 15, Alta Gracia

  • CAPS 16, Santa Rita

  • CAPS17, El Zaimán

  • CAPS 19 Don Santiago

  • CAPS 20, Ñu Porá

  • CAPS 23, Nueva Esperanza

  • CAPS 26, Loma Poi

  • CAPS 29, Chacra 32-33

  • CAPS 32, Itaembé Miní

  • CAPS 33, San Isidro

  • CAPS San Benito

  • CAPS San Isidro Oleros

  • CAPS Santa Clara

  • Consultorio de Especialidades Médicas

  • Hospital Dr. Pedro Baliña

  • Hospital Itaembé Guazú

  • Hospital Dr. René Favaloro

Aquellas personas que necesiten acceder a la atención nutricional deberán dirigirse al CAPS más cercano a su domicilio a solicitar el turno correspondiente.