Semana de la Muerte Súbita

El hospital Escuela sostiene una agenda permanente de capacitación mientras crecen los casos de paro cardíaco fuera de los centros de salud

En el marco de la Semana de la Concienciación y Prevención de la Muerte Súbita, que se desarrolla del 21 al 27 de agosto en Argentina, el rol del Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” resulta central para la región, en tanto constituye el centro de mayor complejidad cardiovascular del Nordeste argentino y la instancia de referencia para los casos más críticos derivados desde toda la provincia y el NEA.

El Servicio de Cardiología de la institución, a cargo del doctor Juan Manuel Sosa, sostiene una agenda permanente de actualización y formación que incluye jornadas científicas dedicadas a infarto, patología aórtica y cardiometabolismo, con la participación de especialistas de todo el país. Ese trabajo de capacitación continua resulta clave en un escenario donde, como advierten los especialistas, la rapidez y la calidad de la respuesta inicial —muchas veces fuera del ámbito hospitalario— definen el pronóstico de una persona que sufre un paro cardíaco.

Como hospital escuela, el Madariaga cumple además un rol formador de recursos humanos en salud a través de sus residencias médicas y programas de capacitación continua, lo que multiplica en la región la cantidad de profesionales entrenados para reconocer y responder ante una emergencia cardiovascular. A esto se suma su infraestructura de alta complejidad —cirugía robótica, terapias intensivas y estudios diagnósticos avanzados—, que garantiza que, una vez activada la cadena de supervivencia, el paciente cuente con la atención especializada necesaria y sin costo directo.

Detrás de este sostenimiento en el tiempo de las instancias de formación y actualización cardiológica se encuentra el trabajo de la Fundación Parque de la Salud, cuya inversión en tecnología médica calificada y planificación estratégica posiciona al Madariaga como referencia sanitaria del NEA.

Una problemática que se define en los primeros minutos

Del 21 al 27 de agosto se desarrolla en Argentina la Semana de la Concienciación y Prevención de la Muerte Súbita, una iniciativa que busca visibilizar una problemática que afecta a un sector amplio de la población y que, en la mayoría de los casos, ocurre lejos de un centro de salud. Se estima que en el país se registran unos 40.000 casos al año, es decir, aproximadamente uno cada 1.000 habitantes, según datos difundidos en el marco de la campaña.

Más del 70% de estos episodios se producen fuera del ámbito hospitalario: en hogares, lugares de trabajo, clubes y otros espacios públicos. Ese dato es central para entender por qué la respuesta inmediata de quienes están alrededor de la persona afectada resulta decisiva para el desenlace.

Los minutos que definen todo

El factor tiempo es el elemento más crítico frente a un paro cardíaco. La muerte cerebral y clínica puede comenzar a producirse entre los cuatro y los seis minutos posteriores al episodio, y por cada minuto que se demora en iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar se pierde cerca del 10% de las posibilidades de sobrevida de la persona.

Esa ventana estrecha convierte a los testigos del hecho —no necesariamente personal de salud— en la primera y más importante línea de auxilio.

Qué hacer ante un paro cardíaco

Desde el Madariaga remarcan la importancia de actuar con rapidez y en un orden claro ante la sospecha de un paro cardiorrespiratorio: llamar de inmediato al 107, iniciar sin demora las compresiones torácicas y, si hay uno disponible, utilizar un desfibrilador externo automático (DEA).

La especialista destacó además que la capacitación en RCP para la población general, los controles médicos periódicos y la presencia de desfibriladores en espacios deportivos y de alta concurrencia constituyen herramientas clave para reducir el impacto de la muerte súbita y mejorar las chances de sobrevida cuando un episodio ocurre.

Una problemática que interpela a toda la comunidad

La campaña de concienciación apunta, en definitiva, a instalar una cultura de respuesta rápida: que cualquier persona, sin formación médica, sepa reconocer una emergencia cardíaca y actúe en los primeros minutos, que son los que efectivamente salvan vidas. En ese objetivo, la articulación entre la comunidad y centros de referencia como el Madariaga resulta determinante para achicar la distancia entre el episodio y la atención especializada.