A poco más de un mes de la cumbre del Mercosur en Foz de Iguazú, crece la incertidumbre sobre la presencia del presidente Javier Milei. El encuentro, previsto para el 20 de diciembre, podría marcar la firma definitiva del histórico acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, tras más de dos décadas de negociaciones.
Desde Casa Rosada evitaron confirmar la asistencia del mandatario argentino, que ya decidió no participar del G20 en Sudáfrica, delegando la representación nacional al canciller Pablo Quirno. Según fuentes oficiales, la definición sobre su viaje a Brasil se tomará más cerca de la fecha.
Mientras tanto, el presidente brasileño Lula da Silva, anfitrión y titular pro tempore del bloque regional, prepara un escenario ideal para anunciar la concreción del tratado, con el objetivo de exhibir un logro político y económico de gran impacto. Sin embargo, la relación entre ambos líderes sigue siendo meramente protocolar, sin reuniones bilaterales desde que comparten el poder.
El Gobierno argentino, por su parte, mantiene una postura más alineada con Estados Unidos e Israel, relegando las instancias multilaterales. De hecho, Quirno viajó esta semana a Washington para reforzar la alianza estratégica con la administración de Donald Trump, en medio de rumores sobre un posible acuerdo comercial bilateral.
Diplomáticos del Mercosur advierten que la ausencia de Milei podría deslucir la foto final de la firma con la Unión Europea. “Si el presidente argentino no asiste, sería una mala señal para el bloque”, reconoció una fuente brasileña.
El tratado, que ya fue adoptado por la Comisión Europea en septiembre, debe ser ratificado por los 27 Estados miembros del bloque europeo. Aunque persisten resistencias de países como Francia, Irlanda y Polonia, en Brasil confían en que “el proceso ya es irreversible”.
En paralelo, Argentina espera la aprobación del plácet para que Fernando Iglesias asuma como embajador ante la Unión Europea, en un intento por reforzar su presencia diplomática en Bruselas.
La cumbre de diciembre se perfila así como un momento clave para el futuro del comercio entre ambos bloques y una nueva prueba para la política exterior de Milei, que sigue debatiéndose entre el pragmatismo regional y su alineamiento con Washington.
Fuente: Infobae.
