Colombia. «Nunca dejamos a un comando atrás», dice el general Pedro Sánchez Suárez, jefe del «operativo esperanza» que logró rescatar con vida a los cuatro niños perdidos durante 40 días en la selva colombiana.
Los niños continúan en recuperación en un hospital de Bogotá, pero aún falta un componente fundamental: Wilson.
Es un perro pastor belga que forma parte del grupo de los rescatistas. Ayudó a seguir el rastro de los chicos – encontró por ejemplo, una mamadera de la beba de 11 meses – y hasta estuvo unos días con ellos.
Siguiendo su rastro de las patas dejadas sobre el suelo de la selva, llegaron hasta los niños. Pero Wilson no estaba allí. Los chicos contaron que durante varios días convivió en el refugio improvisado en la selva, pero un dia desapareció.
Por eso, la «operación esperanza» se mantiene en pie. Ahora para encontrar al fiel rescatista «Wilson«, el pastor belga.
En la búsqueda de una «pieza clave»
En el grupo de rescatistas había perros entrenados para situaciones como estas. Lo mismo que se ve siempre que hay episodios como derrumbes o terremotos. Los perros son fundamentales por su especial olfato para detectar la presencia de personas vivas entre los escombros.
En el caso de los cuatro chicos perdidos en la selva del Guaviare, los perros podían seguir su rastro o ubicar elementos que les pertenecían, por los olores. Fue así que uno de ellos, «Wilson«, comenzó a destacarse. Fue quien halló abandonada en la selva la mamadera de la beba Cristin, que tenía 11 meses cuando cayó el avión y cumplió el año en plena superviviencia.
Pero un día, Wilson se separó del grupo. Los rescatistas creyeron que había encontrado un rastro importante. Sin embargo, el perro, un pastor belga, no regresó con su entrenador del grupo.
Wilson apuntalaba la esperanza por encontrar vivos a los niños
Los rescatistas, en ese momento no sumaron una preocupación más para la búsqueda desesperada de los menores. Confiaron que Wilson si se alejó, fue porque halló a los niños, pero no sabía como regresar con ellos y no quiso dejarlos solos.
Y así fue. Porque luego de 40 días, dos de los integrantes de la comunidad indígena llegaron hasta los chicos. Los encontraron desnutridos, pero vivos y en buenas condiciones por haber permanecido solos en la tupida selva colombiana.
Cuando los niños se reencontraron con personas adultas, pidieron de comer como primera medida. Pero luego comenzaron a contar cosas de su heroica resistencia. Entre eso, que su madre murió después de 4 días. Y finalmente, revelaron que vieron al perro Wilson y estuvieron varios días con él. Incluso, en la medida que las fuerzas de los menores se lo permitió jugaron con el animal para pasar mejor el tiempo.
Una desaparición inesperada
Pero cuando preguntaron por el pastor belga, los chicos contaron que con ellos sucedió lo mismo que con los rescatistas. Un día, Wilson desapareció. Y nunca más volvió hacia donde estaba los chicos que no se movieron del refugio que improvisaron para guarecerse.
Ese relato coincidió con lo que también reveló uno de los rescatistas encargados de los canes. En un momento, presumiblemente ya se había alejado también de los pequeños, lo vieron caminando varios metros delante de la posición de los adultos.
La espesura de la selva les impidió acercarse rápidamente a él, por lo que optaron por llamarlo de todas las maneras posible.
Fuente: A24
