Para la investigadora del CONICET, Carina Guzowski, Argentina está contra reloj. Qué oportunidades tiene el país en energías limpias. Cómo se puede aprovechar el litio argentino, qué se necesita para su desarrollo y cuál debería ser el debate sobre su nacionalización con YPF.
La transición energética es parte central de la discusión mundial sobre energía y Argentina no puede dejar pasar esta oportunidad que implica un cambio profundo en el paradigma y en el consumo hacia una matriz más limpia.
A esta transición la impulsa el cambio climático, pero sobre todo la necesidad de reducir emisiones de co2, “porque el planeta no aguanta más”, alertó la investigadora del CONICET, Carina Guzowski. Lo hizo durante su presentación en el Seminario Nacional de Presupuesto Público, organizado por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) y la provincia de Mendoza, del 16 al 19 de mayo.
No obstante, advirtió, la transición energética “debe ser justa para los países en desarrollo, no un negocio o mercado para pocos, sino que permita incluir a los pobres dentro de la nueva matriz”. Por lo tanto, dijo, se trata de un cambio que “debe ser encabezado por los Estados, no dejarlo librado a las fuerzas de mercado, y por eso requiere de atención, acción y tiempo”.
Al respecto, agregó: “Tenemos que avanzar hacia una transición energética justa, asequible y sostenible, promovida desde el Estado, protagonizada por los grandes recursos no convencionales que tiene Argentina y que garantice un marco regulatorio que dé previsibilidad”.
Qué pasa con la matriz energética argentina
Al repasar la matriz energética argentina, Guzowski recordó que la energía es un bien estratégico, que necesita consensos y políticas, por lo que es urgente “generar planificación y una política energética que se suceda a lo largo de los próximos gobiernos”.
Si bien destacó el avance de la participación de energías renovables instaladas, que avanzaron del 2% al 12% en 10 años, en su participación de mercado, confirmó que “dependemos mucho del gas (52%), esa es nuestra matriz energía primaria”.
Esto, explicó la especialista, es resultado de una política energética consistente, que apunto al gas a través de los años como matriz primaria de energía. Por esos, sostuvo, “es tan determinante pensar qué energías queremos impulsar y, para eso, primero debemos saber cuáles tenemos”.
En ese sentido, la investigadora del CONICET puntualizó que “Argentina tiene una oportunidad única por sus recursos”, pero “necesita señales del mercado”. Y enumeró las necesidades: “Sin cambios regulatorios a largo plazo, reglas comerciales claras, resolver el acceso a la divisa, libre disponibilidad de utilidades y exportación sin estar afectada por la demanda y precio del mercado interno”.
Asimismo, identificó otro gran problema: los precios de la energía. “Hasta que no reflejen lo que realmente cuesta extraer la energía, no se podrá crecer en la renovación. Necesitamos resolver la cuestión de precios sin que termine en un problema político, porque el déficit energético y los subsidios son un problema serio para el país”, enfatizó. Y señaló que “hay que comprar gas afuera porque no tenemos las obras de infraestructura para sacarlo desde donde se produce en nuestro país”.
Los casos de ENARSA e IMPSA
Ya en el cierre del seminario de ASAP, se repasó la experiencia de ENARSA, de la mano de Fabiana Caroff, gerente de Proyectos Hidroeléctricos y Energías Renovables de la compañía, quien compartió algunos proyectos para garantizar energías renovables en ciudades aisladas y no conectadas al SADI.
Fuente: N26

