El domingo pasado, un grupo de personas solidarias realizó la donación de vestimenta, calzados y hasta productos alimenticios. La modalidad de la actividad fue concentrarse en el playón del barrio Los Lapachos (Km. 4), donde entregaban esos elementos de acuerdo con las necesidades planteadas por quienes se acercaban a solicitar.
La impulsora de esta acción solidaria es Eugenia Rosko, una vecina del barrio y docente, quien comentó que esta iniciativa la llevan adelante con miembros de grupo familiar y que busca paliar las dificultades por la que puede estar atravesando la gente.
“Siempre fue algo chico, algo privado”, atendiendo las necesidades de una familia especifica, sea por su condición económica o por haber sufrido algún siniestro como el incendio de su vivienda. No obstante, también dona ropas a quienes necesitan recaudar fondos para algún fin social y las venden a bajo costo.
Pero, “como teníamos tanta cantidad en el depósito de ropas” es que se resolvió hacer la donación en un lugar abierto y público como el playón del barrio, donde pasaron unas 30 personas tanto como para recibir una donación como para brindarla.
Además de ropas y calzados, también se donan juguetes, comentó Rosko. Respecto al efecto que puede tener este tipo de acción en la comunidad, señaló que “yo creo que es una cadena de favores y que, si todos ponemos nuestro granito arena, podemos estar mejor”, por lo que “estamos muy agradecidos a toda la gente que colaboró”, afirmó.
A partir de esta primera experiencia, el objetivo “es hacer en diferentes barrios todos los meses”. De hecho, la próxima donación se hará en Picada 9 (Km. 5) y, posteriormente, en Puerto Los Pinares (Km. 1).
El origen:
Sobre como comenzó esta movida solidaria, Rosko recordó que los primeros pasos se dieron en 2019 en una escuela de Guatambú (Montecarlo) donde ella ejerce como docente. Junto a un grupo de colegas, observaron que había alumnos, que integraban familias numerosas, que no asistían a clases por no tener ropas y fue entonces que “empezamos a juntar ropas con los profesores”.
Esas ropas y calzados que juntaron no lo regalaron, sino que hacían ferias en la colonia donde lo vendían a bajo costo y el dinero recaudado lo destinaron a comprar diferentes elementos necesarios para la escuela, como focos o blocks de hojas. “Hasta llegamos a comprar un televisor”, contó Rosko.
Esa colecta se extendió a la ciudad de Eldorado y como logró una muy buena respuesta de la comunidad fue que comenzó a realizar las donaciones a las personas en situación de vulnerabilidad.
Fuente: Norte Misionero
