Vivir y educar sin agua: el dramático reclamo de las comunidades guaraníes

Posadas. Caciques y miembros de distintas comunidades guaraníes permanecerán a lo largo de toda esta semana en la plaza 9 de Julio de Posadas para visibilizar un reclamo que sostienen hace tiempo pero todavía no tuvo respuestas: acceder a agua potable, que falta en cada vez más comunidades, y que se dé resolución a varios pedidos presentados para la construcción de aulas y escuelas satélite, que llevan hasta diez años demorados.

La urgencia de lo que están viviendo los motiva, según explicó el cacique de la comunidad Tuna í, Ricardo Benítez, a permanecer en la plaza hasta que obtengan respuestas: “Nosotros en la comunidad misma estamos sufriendo, así que mientras no tengamos respuesta, vamos a estar acá”, dijo.

El agua es la principal demanda que hoy mueve el reclamo de las comunidades guaraníes, pero es una necesidad relacionada con otros servicios esenciales que, según explicó, están faltando.

Benítez estimó que “más de 100 comunidades están sufriendo sin techo”, por lo que en los próximos días se sumarán más referentes de otras aldeas. Por ejemplo, Hipólito Benítez, de la comunidad Aguai Poty, en Mado, confirmó a este medio que se sumaría y, hasta ayer a la tarde, analizaban otras medidas como un corte de ruta.

Aprovechando la Semana de los Pueblos Originarios, quieren visibilizar la situación y “por lo menos lo básico, queremos que se concrete”, dijo José Fernández, de la comunidad Arandú, en Pozo Azul.

En su caso, acompaña la medida como referente de la educación intercultural bilingüe en su aldea y afirmó que “hasta este momento nosotros no tenemos ningún resultado, ninguna persona, en ningún lado, no hay parte que se responsabilice sobre esto”.

Hasta el día de hoy estamos sufriendo sin agua, sin techo, sin camino, es una realidad”, agregó.
Sin agua, las pocas comunidades que cuentan con aulas y escuelas propias tampoco pueden dictar clases, cuando la educación “es un derecho universal para los chicos, la secundaria es obligatoria, y es fundamental el estudio”, recordó Fernández.

“Los chicos también saben que tienen que estudiar, y saben que tienen que seguir, y en su contexto”, cerró.

Sin aulas, sin posibilidad de estudiar

En lo educativo, falta concretar varios pedidos de edificios para aulas satélite y salas de todos los niveles. En algunos casos, como la aldea Aguai Poty, ya superaron los cuatro pedidos en menos de un año y no tuvieron respuestas. La situación se repite en otras comunidades y hace que los chicos, para seguir estudiando, caminen varios kilómetros.

En el caso de la comunidad Arandú, “teníamos 26 chicos para el primer año (secundario) en este ciclo lectivo, de los cuales hay siete que pudieron ir afuera, a otras instituciones, y algunos no pudieron. Entre ellos está mi nena. Es abanderada, y está esperando que salga alguna resolución”, contó José Fernández.

Otra falta que se nota es la de auxiliares de los docentes de la modalidad intercultural bilingüe que “tiene que estar en la escuela acompañándole en la parte pedagógica”, explicó.

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