La localidad de Wanda declaró la emergencia por consumos problemáticos ante un escenario “mucho más grave de lo que la gente se imagina”. Desde una asociación civil señalaron que el inicio del consumo ocurre a edades cada vez más tempranas y alertaron por el avance de sustancias altamente destructivas como la denominada “pedra”.
La declaración de emergencia por parte del Concejo Deliberante en la localidad de Wanda, ubicada al norte de Misiones, puso en evidencia una problemática creciente vinculada al consumo de estupefacientes en la zona, con fuerte impacto en los sectores más jóvenes. Desde la Asociación Civil para el Desarrollo Misionero, su coordinador Samuel Doichele describió un escenario crítico y de rápida expansión.
“El tema es mucho más grave de lo que la gente se imagina, porque es un caso de emergencia, ya que empezaron los niños de 7, 8 años a fumar, hoy llegan a la escuela y le empiezan a invitar a los niños porque son los futuros clientes y lo peor es que fuman la pedra”, afirmó en una entrevista radial.
En ese sentido, remarcó la presencia de sustancias de bajo costo y alto nivel de daño. “Estamos hablando de la famosa cocaína de siempre, estamos hablando de la marihuana, que es la que menos hay que preocuparse, pero sí lo principal que es preocupante hoy es el tema de lo que muchos llaman crack, pedra o pasta base, que es el reciclado de la cocaína. Eso cuando fabrican la cocaína lo tiran porque es veneno, es basura, pero acá le llamamos pedra”.
Según precisó, esta sustancia se comercializa a precios accesibles y genera una rápida dependencia. “Hay gente que va y junta esa basura y le venden a 1.000, a 2.000 pesos el gramo”, señaló.
Doichele describió además el impacto directo en la salud de quienes consumen. “Ya hay muchos chicos que cuando hacemos la entrevista no los recibimos acá porque ya está quemado el cerebro, ya repiten las cosas, no entienden, no razonan, ya no diferencian los tamaños y se olvidan cada cinco minutos. Esa gente no podemos recibir acá porque hoy no tenemos profesionales. Hacemos todo a pulmón en un lugar abierto”, sostuvo.
En otro tramo de la entrevista, el referente se refirió al funcionamiento del circuito de consumo y su vínculo con el delito. “Si un muchacho hoy quiere fumarse una pedra y no tiene plata, le regalan. La pedra una vez que ingerís según cuentan los chicos te aguanta 15 minutos y ahí querés otra. Pero cuando vas a pedir por segunda vez te dicen ‘andá a robar’”, relató.
“Antes yo también pensaba que eso es problema de la persona que se mete en eso y que se joda porque se metió en eso y no le obligamos. Pero hoy vemos que la mamá de esa persona y los hijos de esa persona no pidieron eso y sufren mucho más todavía. Entonces, estamos haciendo por la familia, por el barrio”, agregó.
En esa línea, precisó que muchos consumidores terminan entregando objetos de alto valor a cambio de pequeñas dosis. “Chicos vinieron y reconocieron valores de $300.000 y venían y daban al tranza por una pedra que vale $2.000”, ejemplificó.
Frente a este panorama, la asociación trabaja con espacios de contención para quienes buscan salir del consumo. “Queremos darle una oportunidad a las personas que desde muy joven, desde niño, cayeron en eso y hoy necesitan salir. Le damos una oportunidad que es muy diferente con otros centros. No damos medicamentos, no damos pastillas y tienen una libertad acá porque no pacientes, no son empleados, son integrantes de una asociación civil que les da la oportunidad para que ellos puedan, en vez de estar robando, hoy están ayudando a la gente, porque hoy hacen casas para la gente que necesita y están construyendo un lugar recreativo con material reciclable”, aseguró.
Destacó la necesidad de fortalecer las acciones de prevención para evitar que más personas ingresen en estas situaciones. “Se descuidó y hoy llegamos a una altura que está descontrolado. Hoy tenemos más de 850 solicitudes de asistencia, entre ellas mujeres y menores de edad, pero solicitud de gente que me llaman y me insisten, ni hablar de la gente que manda mensaje”.
De esta manera, para llevar adelante la iniciativa, el vocero de la asociación pide apoyo del Ejecutivo municipal. “Los propios 30 chicos que hoy están trabajando acá quieren trabajar para construir un nuevo centro con la inversión de terceros privados y el trabajo de ellos. Pero para que un inversor venga a donar o financiar fondos, necesitamos garantizar que van a habilitar. Para saber que van a habilitar, necesitamos los requisitos para saber cómo vamos a construir”.
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