Jorge Lizzniens, productor de Jardín América, habló sobre el plazo de 14 días que le dieron al INYM, el cese de cosecha y la desesperante situación que atraviesan las familias yerbateras.
El malestar en el sector yerbatero sigue creciendo en Misiones. Tras la asamblea realizada en Campo Viera, donde productores y cooperativas resolvieron el cese de cosecha por tiempo indeterminado y otorgaron un plazo de 14 días hábiles al Directorio del INYM para convocar a una reunión y avanzar en un precio justo para la hoja verde, la incertidumbre se instaló en las chacras.
En ese contexto, Jorge Lizzniens, productor de Jardín América, describió el difícil momento que vive el sector y apuntó contra la falta de respuestas concretas por parte de las autoridades del Instituto Nacional de la Yerba Mate.
“Nos fuimos muy tristes de la asamblea”
Lizzniens no ocultó su decepción tras el encuentro con los representantes del sector. “La sensación que nos quedó fue muy triste, porque vinieron nuestros representantes y no trajeron ninguna idea, ninguna propuesta. No sabían qué están haciendo adentro. Para mí están ocupando una banca al pedo si no traen algo para discutir”, expresó.
El productor cuestionó especialmente la falta de iniciativas que permitan al menos abrir un debate sobre posibles soluciones para mejorar el precio que reciben por la hoja verde.
Malestar por la ausencia de Correa
Uno de los puntos que más molestó a los productores fue la ausencia del presidente del INYM, Rodrigo Correa, en la reunión.
“Nosotros le pedimos que sea partícipe de la reunión fuera de Posadas y nos dijo que sí. Pero no fue. Esperábamos escucharlo directamente, que nos diga qué piensa hacer con el Instituto, porque hasta ahora lo único que vemos es que se derogan resoluciones”, sostuvo.
Para Lizzniens, la presencia del titular del INYM era clave para llevar claridad a los productores, que sienten que no están siendo escuchados.

Cese de cosecha: una medida difícil, pero necesaria
Sobre la decisión de frenar la cosecha, el productor reconoció que no fue fácil, pero que fue respaldada por la mayoría.
“Siempre terminamos peleando entre productores, porque algunos quieren hacer la medida y otros no. Es difícil, porque todos estamos golpeados. Pero la mayoría optó por el cese y se respeta”, señaló.
Según explicó, el objetivo inicial es medir el nivel de acompañamiento a la protesta, aunque advirtió que podrían venir acciones más duras si no hay respuestas.
“El cese es para ver dónde estamos parados. Si no hay una solución, vendrán medidas más fuertes. Si no mejoran el precio, al menos que el INYM garantice pago de contado. Hoy estamos cobrando a 120 días o más, eso no se aguanta”.
Precios por el piso y pagos a largo plazo
Lizzniens detalló la caída en los valores que se pagan en su zona.
“El año pasado se hablaba de 2,90 o 2,85. Hoy estamos en 2,30 o 2,20 puestos en secadero, y encima con cheques a largo plazo. Así es imposible sostener la chacra”.
A esto se suma el impacto directo sobre los trabajadores rurales, ya que muchos tareferos dependen de la cosecha para tener ingresos.
“La familia yerbatera está sin ánimo”
El productor describió un escenario social cada vez más preocupante.
“La familia yerbatera está por el piso, sin ánimo. La gente no tiene recursos ni para moverse. Hay lugares donde solo se está haciendo algo de cosecha para que el tarefero tenga un ingreso, pero es mínimo”.
Además, advirtió que muchos yerbales están quedando abandonados por falta de inversión.
Venta de chacras y abandono
Uno de los datos más duros que dejó la entrevista es que ya hay productores que decidieron dejar la actividad.
“Al lado de mi chacra había un productor con 20 hectáreas de yerba y vendió todo. Se cansó. Compró alguien que ni conoce el rubro, pero la tierra hoy es barata. Y así se escucha de varios que venden porque los hijos ya no quieren seguir”.
También mencionó casos de yerbales que quedaron sin mantenimiento.
“Hay vecinos que no invirtieron ni un peso, está todo abandonado. Se viene un año complicado para los tareferos porque muchos yerbales van a estar sucios y eso también va a ser un problema”.
Un plazo clave para el INYM
Los productores esperan ahora que el Directorio del INYM, con la participación de su presidente, convoque a una reunión dentro de los 14 días establecidos y acerque propuestas concretas.
Mientras tanto, en las chacras misioneras crece la incertidumbre. El cese de cosecha es, para muchos, la última herramienta que les queda para intentar torcer un escenario que —según advierten— ya está empujando a varias familias a abandonar la actividad.
Fuente: Radio Up
