Gerardo Grippo, del Movimiento Industrial Misionero (MIM), calificó la situación que vive el sector en la actualidad como una “crisis sin precedentes”. Advirtió que la industria trabaja a media máquina y que la recuperación tomará años. En este sentido, reclamó un plan federal que extienda el gas de Vaca Muerta a la provincia para garantizar la equidad productiva.
El ingeniero Grippo analizó el complejo escenario que atraviesa el sector productivo nacional y renovó el reclamo histórico de la provincia por un acceso equitativo a los recursos energéticos. En esa línea, subrayó la paradoja de que Argentina posea un activo estratégico como Vaca Muerta mientras la industria local enfrenta una de sus peores crisis. Para Grippo, la extensión del gasoducto es una condición indispensable para el desarrollo industrial de Misiones.
El empresario consideró que la provincia necesita diversificar sus fuentes de energía para competir en igualdad de condiciones con otras regiones del país. Explicó que la llegada del gas natural complementaría la matriz energética actual, que depende de la electricidad, la energía solar y la biomasa. “Lo que nosotros estamos siempre pugnando y tratando de que sea una realidad es que Misiones necesita tener una equidad productiva y energética. Consideramos que sería una fuente más que se suma a las ya existentes”, afirmó.
Además, vinculó directamente esta demanda con la capacidad de la provincia para atraer inversiones y generar empleo de calidad. “Si no tenemos equidad energética, no vamos a poder contar con equidad en el desarrollo de políticas industriales. Esto está vinculado directamente a la radicación de industrias, a la generación de empleo y a la calidad de vida”, adujo.
Por otra parte, el referente del Movimiento Industrial Misionero planteó que el potencial de Vaca Muerta debe utilizarse como una palanca para el desarrollo interno y no solo como una fuente de divisas por exportación.
Criticó la idea de internacionalizar los precios de la energía y propuso un esquema que beneficie a la producción nacional. “Nosotros deberíamos aprovechar, no para perder dinero con esto ni para autofinanciarnos ni para subsidiarnos, sino para trabajar con el precio real del costo y ofrecerlo a nuestras industrias, a todo el entramado industrial y comercial de nuestro país para poder usarlo como despegue”, declaró.
Un reclamo federal
Grippo lamentó que el proyecto de extender el gasoducto hasta la región continúe estancado. Informó que, si bien existe una proyección para que llegue hasta Paso de los Libres, Corrientes, la obra no figura en el presupuesto nacional. “En el siglo XXI nosotros tenemos todas estas dificultades para poder federalizar, porque el tema de la energía y esta posibilidad que tenemos de Vaca Muerta tiene que corresponderse a un plan de desarrollo federal”, manifestó.
En esa línea, insistió en la necesidad de que las provincias y las economías regionales participen activamente en la definición de las políticas energéticas. “Queremos que la Nación nos dé la posibilidad de contar con gas y que aplique estos proyectos federales con participación de las provincias y de las regiones. Queremos pertenecer también y tener la posibilidad de tener equidad energética”.
Una crisis sin precedentes
Al describir el panorama actual, el ingeniero fue contundente y aseguró que el sector enfrenta una crisis de una magnitud inédita. Detalló que la capacidad productiva se encuentra en niveles alarmantemente bajos, lo que se agrava por la apertura indiscriminada de importaciones. “La verdad que es una crisis sin precedentes. Hoy tenemos una matriz que está trabajando prácticamente en general al 50% de su capacidad productiva, en particular algunas industrias, como la construcción y demás, al 30%”, precisó.
Este colapso, explicó, genera un círculo vicioso que afecta a toda la economía. La caída de la actividad provoca desempleo, lo que a su vez deprime el consumo y reduce la recaudación impositiva. “Por supuesto que esto se coparticipa y se están viendo los problemas que tienen las provincias como la nuestra y todas las provincias en recibir la coparticipación, que ha disminuido históricamente a un piso realmente preocupante”.
«Tenemos varios problemas. Primero, la decisión política que no vemos que ocurra con este modelo que está llevando adelante a nivel nacional. A nivel provincial, con un enorme esfuerzo, se está manteniendo la productividad, se invierte con lo que se puede y ha evitado un derrumbe de dimensiones espectaculares, como está ocurriendo en la nación», agregó.
De esta manera, Grippo se mostró escéptico sobre una rápida recuperación del tejido industrial. Señaló que el cierre de una fábrica implica la pérdida de conocimiento técnico, el desaprovechamiento de personal calificado y un creciente atraso tecnológico, ya que el país depende de la importación de bienes de capital.
“Tomada la decisión para recomponer todo esto, va a llevar muchos años, porque recomponer la industria, recomponer la experticia, recomponer la calidad productiva y va a llevar años. Mentiría si digo 4, 5, 10 años, porque va a depender de las características políticas-económicas de quienes la puedan aplicar”, aseguró.
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