El Ministerio del Agro recomendó identificar desde ahora zonas altas y vías de salida y, ante una inundación inminente, trasladar la hacienda entre 24 y 48 horas antes de la llegada del agua. La advertencia llega después de un agosto con lluvias 82% superiores al promedio y temporales que ya provocaron daños productivos en distintos puntos de la provincia.

Con agosto cerrado con 158,7 milímetros de lluvia en Posadas, un 82% por encima del promedio, temporales que ya dañaron más de 200 invernaderos y pronósticos que mantienen una señal de precipitaciones abundantes durante la primavera, Misiones comenzó a trasladar la prevención ante posibles crecidas a otro sector sensible de la producción: la ganadería.
El Ministerio del Agro y la Producción recomendó a los productores comenzar a identificar potreros altos y sectores seguros, revisar las vías por las que podría trasladarse la hacienda y garantizar con anticipación reservas de alimento y disponibilidad de agua segura.
La indicación más concreta es no esperar hasta que el establecimiento comience a inundarse para actuar. Si las condiciones permiten anticipar la llegada del agua, la cartera provincial aconseja organizar la evacuación del rodeo entre 24 y 48 horas antes, mediante arreos en grupos reducidos y evitando que los animales tengan que atravesar corrientes peligrosas.
La prevención se desarrolla junto con la Comisión Provincial de Sanidad Animal (COPROSA), SENASA, INTA y los municipios, en un contexto en el que el escenario de lluvias intensas y crecidas dejó de ser únicamente una proyección estacional y comenzó a mostrar efectos concretos sobre el territorio.
Un escenario que empieza a sentirse
Las señales se acumularon durante las últimas semanas. Agosto, históricamente uno de los meses más secos en Posadas, terminó con 158,7 milímetros de precipitación frente a una media de 87,1, según registros de la OPAD. Desde el organismo municipal atribuyeron ese comportamiento a la consolidación de El Niño y anticiparon una primavera con abundantes precipitaciones.
A eso se sumaron los temporales de fines de agosto y comienzos de septiembre. Un primer relevamiento oficial contabilizó más de 200 invernaderos afectados, además de daños en cultivos, caminos rurales e infraestructura productiva en Gobernador Roca, Pozo Azul y la zona Centro.
El impacto también alcanzó a las familias. Protección Civil informó que alrededor de 190 hogares habían resultado afectados por los episodios de tormentas registrados durante el último fin de semana de agosto y advirtió sobre la posibilidad de un aumento de las precipitaciones y eventuales crecidas del río Uruguay.
Qué hacer si el agua empieza a avanzar
El Ministerio del Agro planteó que el primer paso debe ser reconocer con anticipación qué partes del establecimiento ofrecen mayor seguridad. La recomendación es localizar zonas elevadas, determinar posibles caminos de evacuación y prever cómo trasladar a los animales antes de que las vías de acceso queden comprometidas.
Si finalmente no fuera posible evacuar la hacienda, se aconseja abrir tranqueras y alambrados internos para permitir que los animales puedan desplazarse por sus propios medios hacia terrenos más altos.
También se pidió mantener actualizados el RENSPA y la documentación sanitaria, además de verificar que los animales estén correctamente identificados.
Como refuerzo, el Ministerio sugirió marcar el rodeo con pintura en aerosol de uso veterinario sobre el lomo, una práctica que puede facilitar su reconocimiento si los animales se dispersan durante una evacuación o emergencia.
Hay dos acciones que deben evitarse especialmente: hacer ingresar a los animales a cursos de agua con corrientes fuertes y dejarlos atados o encerrados en corrales bajos, donde una crecida pueda impedirles escapar hacia terrenos seguros.
El riesgo continúa cuando baja el agua
Una inundación no termina para el productor cuando el agua empieza a retirarse. Después de una crecida comienza una segunda etapa, vinculada con la sanidad del rodeo y las condiciones del terreno.
El Agro recomendó verificar que los animales dispongan nuevamente de agua apta para consumo, revisar especialmente el estado de las pezuñas y reforzar los planes sanitarios de cada establecimiento.
También pidió aumentar la vigilancia sobre enfermedades que pueden verse favorecidas por ambientes húmedos o por el desplazamiento de los animales, entre ellas leptospirosis, rabia paresiante, babesiosis y anaplasmosis, estas dos últimas asociadas a la denominada tristeza bovina.
A eso se suma la necesidad de intensificar el control de garrapatas, otro problema sanitario que puede adquirir mayor relevancia después de períodos prolongados de humedad.
La prevención comenzó antes de la emergencia
El esquema forma parte de una estrategia provincial más amplia que comenzó a desarrollarse antes del período de mayor riesgo.
PRIMERA EDICIÓN ya había informado que Misiones trabaja desde mayo sobre un Plan Integral de Prevención, Contingencia y Respuesta, con participación de organismos provinciales, municipios, fuerzas de seguridad y áreas técnicas. Dentro del sector productivo se incorporaron acciones junto al Ministerio del Agro, INTA, Vialidad, el Instituto Misionero del Suelo y comunas. La diferencia con otros episodios de inundaciones es justamente esa anticipación.
Los antecedentes provinciales muestran que los mayores daños no dependen solamente de cuánto llueva sobre Misiones, sino también de la saturación previa del suelo, la intensidad de las tormentas y el comportamiento de las cuencas y los ríos, especialmente cuando coinciden varios factores en pocos días.
En agosto, Juan Borús, referente del Instituto Nacional del Agua, que el norte del Litoral, incluida Misiones, continuaría atravesando episodios de lluvias frecuentes, y que la mayor intensidad del fenómeno podría concentrarse hacia fines de octubre y comienzos de noviembre.
Por eso, la recomendación oficial para los productores ganaderos apunta ahora a una premisa concreta: no esperar a que el agua ingrese al establecimiento para decidir cómo proteger al rodeo. “Identificar previamente los lugares altos, conocer las vías de salida y tener preparado el traslado permite actuar de manera ordenada y disminuye considerablemente los riesgos”, sostuvo el subsecretario de Desarrollo y Producción Animal, Carlos Caraves.
