El consumo de carne sigue en picada y el sector comercial en Misiones

Un informe de Fada detalló que los argentinos redujeron en cinco kilos la ingesta de carne y creció el consumo de pollo y cerdo. Sin embargo, fuentes del sector coinciden en el panorama crítico atravesado por la pérdida de poder adquisitivo del consumidor y mayores precios en el mercado interno, pero preocupa que “no se llega a los niveles de consumo de proteína incluso con las carnes blancas como alternativa”
lunes 27 de abril de 2026 | 20:00hs.

La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada) indicó a través de un informe que los argentinos redujeron en cinco kilos la ingesta de carne vacuna por persona, mientras que el consumo de cerdo creció 1,5 kilos. La Fundación atribuyó este desplazamiento a la inflación y a los cambios en los precios relativos de los alimentos, afectados por factores internacionales y el impacto directo en el presupuesto de las familias.

Según los registros de la Fada, el consumo anual per cápita de carne vacuna bajó de 49,5 a 44,5 kilos este año, mientras que la carne porcina ascendió a 19,3 kilos por persona. La principal causa es la distorsión de precios: la carne de vaca aumentó 64% en el último año, mientras que la de cerdo subió 25%. “La suba de los precios cambia los hábitos de consumo. En el último año se registró una inflación del 33%. Esta diferencia, entre otros motivos, causó que muchas familias opten por el cerdo como una alternativa más amigable con sus bolsillos”, explicaron desde Fada.

También Federico Panozzo, presidente de la Cámara de Comercio de Industria de Posadas y empresario del sector cárnico, contó a El Territorio que “el consumo de carne actualmente ha sido muy bajo”. Añadió que “si bien las otras proteínas como pollo y cerdo crecieron, no llegan a compensar la pérdida. En resumen, se consume menos proteína animal en Argentina. Por un montón de razones, pero por sobre todo por la crisis, por una cuestión del poder adquisitivo”.

Por su parte, el empresario del sector cárnico a nivel local Abel Motte trazó un panorama complejo -en diálogo con Por Radioactiva 100.7- para el consumo de carne vacuna en la provincia y en el país, marcado por subas de precios, caída del poder adquisitivo y cambios en los hábitos alimenticios.

La conclusión, mayores costos para el consumidor con sueldos bajos que no llegan a cubrir en muchos casos la canasta básica familiar. Lo que afecta a las carnicerías en la venta de carne vacuna. La opción: carnes blancas como pollo y cerdo. Lo que llama la atención del sector comercial, ni las alternativas llegan aún a los niveles de compra que en su momento logró la carne de vaca.

Producción ganadera

Según detalló Motte, el precio de la carne registró un incremento de entre el 20% y el 30% en lo que va del año, dependiendo de la calidad y el peso de los animales. “El aumento está directamente relacionado con el valor del animal en pie y la menor oferta ganadera”, explicó.

En el caso de Misiones, la situación se ve agravada por la baja producción local. La provincia no logra cubrir su propia demanda y debe abastecerse desde distritos como Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba.

“El problema de fondo es que Argentina no creció en stock ganadero. Hoy no llegamos a los 50 millones de cabezas cuando deberíamos estar cerca de 90 millones, como otros países de la región que sí se expandieron”, señaló Motte, al comparar la evolución local con mercados como Paraguay, Uruguay y Brasil.

Entre los factores que explican este estancamiento, el empresario mencionó el avance de la agricultura -especialmente la soja- sobre zonas tradicionalmente ganaderas, lo que redujo la producción de hacienda. “A esto se suma la creciente demanda internacional, con mercados como Estados Unidos que hoy compran carne argentina, presionando los precios al alza”.

Seguidamente, Panozzo planteó que “el problema es que el poder adquisitivo de nuestro consumidor, que es muy bajo”. Luego, vinculó la situación actual con decisiones políticas que afectaron la producción. “También hay políticas que nos llevan hoy a no tener stock ganadero, y la realidad es que el que tiene animales hoy decide exportar porque le da mayor rentabilidad. Esto repercute en mayores precios en el mercado interno”, explicó.

Caída del consumo

En paralelo al aumento de precios, el consumo de carne vacuna sufrió una caída significativa. “Ha bajado aproximadamente un 40% respecto a años anteriores”, afirmó Motte.

El empresario vinculó esta retracción al deterioro del poder adquisitivo: “Hoy hacer un asado para una familia tipo implica un gasto muy alto, no solo por la carne sino también por otros costos como el carbón, que se multiplicó en los últimos años”.

Ante este escenario, los consumidores comenzaron a reemplazar la carne vacuna por alternativas más económicas, principalmente cerdo y pollo. “Hay un cambio muy grande en el consumo. Se vende mucho más cerdo porque es más accesible y tiene precios más estables”, explicó.

No obstante, aclaró que este crecimiento no logra compensar la caída en la venta de carne vacuna, lo que genera una situación compleja para el sector. “Han aumentado los costos operativos y ha disminuido el consumo. Es una ecuación muy difícil para las carnicerías”, resumió.

Un cambio de paradigma

Consultado sobre el futuro del consumo, Motte consideró que se está produciendo un cambio estructural. “Hoy el paradigma ha cambiado. La carne vacuna, tal como la conocíamos, ya no puede sostener los precios que tenía. Es una realidad que se ve en todo el mundo”, sostuvo.

En ese sentido, advirtió que la combinación de menor oferta, mayor demanda global y pérdida del poder adquisitivo local podría consolidar a la carne vacuna como un producto cada vez menos accesible para amplios sectores de la población.

El Territorio