Importantes pérdidas dejó el tornado en San Pedro y zonas de influencia

San Pedro. El tornado que atravesó la zona rural de San Pedro provocó importantes daños en chacras productivas, con galpones destruidos, techos arrancados, cultivos y fertilizantes afectados y herramientas dañadas. Entre los damnificados, los productores Celso Santa Cruz y Alberto Melding estimaron pérdidas millonarias y comenzaron, junto a sus vecinos, las tareas para recuperar lo que quedó en pie.

La escena que quedó después del tornado muestra la fuerza con la que el fenómeno atravesó las chacras de Picada Semillera y sectores cercanos. Chapas dispersas, estructuras derrumbadas, árboles dañados y materiales que terminaron a varios metros de sus lugares originales forman parte del paisaje con el que los productores se encontraron después de la tormenta.

Celso Santa Cruz fue uno de los productores que vivió el fenómeno desde su chacra. En ese momento se encontraba trabajando dentro de un invernáculo con plantas de tomate, pero ante la intensidad de la tormenta corrió hacia su vivienda. Desde allí pudo observar cómo el viento avanzaba sobre la zona y relató que se trató de un tornado particularmente fuerte, que habría durado alrededor de dos minutos.

Su vivienda no sufrió daños importantes, pero las estructuras productivas quedaron seriamente afectadas. Uno de sus galpones, de aproximadamente 8 por 20 metros, terminó completamente en el suelo, mientras que otro, de unos 17,50 por 48 metros, sufrió el derrumbe de un sector de entre 15 y 20 metros. Además, numerosas chapas fueron arrancadas por el viento y quedaron dispersas en el predio.

Para Santa Cruz, el impacto económico es considerable. Estimó inicialmente en unos $15 millones las pérdidas vinculadas a los galpones, aunque advirtió que actualmente ese monto podría no alcanzar para comprar nuevamente toda la madera, las chapas y los materiales necesarios para reconstruir las estructuras.

A esa cifra se suma el daño provocado sobre los fertilizantes almacenados debajo de los galpones. Según explicó, entre su producción y la de un familiar había fertilizantes por un valor estimado de $4 a $5 millones, parte de los cuales quedaron expuestos a la lluvia luego de que las estructuras fueran dañadas.

 

El galpón, una pieza clave para producir tabaco

El problema para Santa Cruz no termina en la infraestructura perdida. El productor tiene actualmente unas 50.000 plantas de tabaco y necesita contar con los galpones para continuar con el ciclo productivo y afrontar posteriormente el proceso de secado.

El año pasado había plantado alrededor de 48.000 plantas y logró obtener casi 7.000 kilos de tabaco. Por eso, la destrucción de una parte importante de sus instalaciones representa una dificultad que puede comprometer la continuidad normal de la campaña.

“Si no hay el galpón, no hay cómo hacer tabaco”, explicó el productor, al señalar que la reconstrucción deberá hacerse mientras la actividad continúa y en un escenario climático que tampoco resulta sencillo para la producción.

Las lluvias abundantes de los últimos días ya habían generado dificultades en las chacras. Santa Cruz explicó que el exceso de agua puede provocar que la tierra tape las plantas de tabaco cuando todavía son pequeñas y también puede afectar el desarrollo posterior del cultivo.

Uno de los principales riesgos que mencionó es el denominado “emponche”, que puede aparecer cuando se registra mucha lluvia y posteriormente sale el sol de manera repentina. Según explicó, la planta puede marchitarse por completo y convertirse en una pérdida total.

También advirtió que las condiciones de humedad pueden reducir considerablemente el peso que finalmente alcanza cada planta. En determinadas situaciones, una planta que podría producir entre 100 y 150 gramos puede terminar aportando alrededor de 50 gramos o incluso menos.

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Alberto Melding: “Uno queda en shock”

En otra chacra afectada, Alberto Melding también sufrió importantes daños. El productor, que trabaja con tabaco y animales y además cuenta con producción de maíz, perdió prácticamente por completo uno de sus galpones.

La estructura tenía aproximadamente 25 por 10 metros y terminó desarmada por la fuerza del viento. Las chapas quedaron dispersas por el terreno y algunas terminaron enganchadas en árboles a unos 30 metros del lugar donde estaba originalmente el galpón.

Melding calculó que solamente el techo de una estructura nueva podría costar alrededor de $4 millones, sin incluir la madera, la mano de obra y los demás elementos necesarios para levantar nuevamente el galpón.

El fenómeno también provocó daños sobre el maíz que tenía almacenado. Parte de esa producción quedó mojada y ahora la familia intenta determinar cuánto podrá recuperarse mediante el secado. También quedaron daños en la cabina de un tractor, un vehículo y otros elementos de la chacra.

Pero el recuerdo más fuerte para Melding está relacionado con el momento en que ocurrió el tornado. Él y su esposa acababan de regresar de plantar tabaco, mientras que sus dos hijas, de 4 y 10 años, estaban en la vivienda.

Su esposa alcanzó a observar el fenómeno desde una ventana, mientras Melding se concentró en resguardar a su hija más pequeña. En medio del miedo y la confusión, el productor contó que debió buscar una carpa que tenía en su camión para cubrir parte de la vivienda y evitar que el agua ingresara a las habitaciones.

Las niñas se asustaron y lloraron durante el episodio. “Uno queda en shock emocional, no sabe lo que hacer”, relató Melding al recordar esos minutos en los que el viento arrancó buena parte del techo y la prioridad pasó a ser proteger a la familia.

Después del tornado, la solidaridad para reconstruir

Con las pérdidas todavía por dimensionar, los productores comenzaron rápidamente las tareas de limpieza y recuperación. En ambas chacras, familiares y vecinos se acercaron para ayudar a desarmar estructuras, juntar chapas y rescatar materiales que todavía podían reutilizarse.

Santa Cruz destacó especialmente el acompañamiento de los vecinos de la zona. Durante la mañana posterior al tornado, varias personas se acercaron para colaborar con el retiro de chapas y maderas, una tarea que por su volumen hubiera resultado mucho más difícil de realizar de manera individual.

En la chacra de Melding ocurrió algo similar. Familiares y vecinos trabajaron desde las primeras horas para desarmar uno de los galpones y despejar el terreno, mientras la familia se concentraba en reparar la vivienda y poner a resguardo lo indispensable.

Los productores también deberán avanzar con los trámites correspondientes para buscar algún tipo de asistencia o cobertura frente a los daños. Santa Cruz señaló que tiene previsto realizar una presentación ante la APTM por las pérdidas ocasionadas por el vendaval, aunque remarcó que la ayuda económica no sería inmediata.

Mientras tanto, el objetivo es volver a poner en condiciones las chacras y sostener la producción. El desafío no es menor: detrás de cada galpón destruido hay herramientas, materiales, cultivos y una infraestructura que resulta indispensable para continuar trabajando.

El tornado dejó pérdidas que todavía deberán terminar de cuantificarse, pero en las chacras de San Pedro ya comenzó otra etapa: levantar las estructuras, recuperar lo que se pueda y volver a producir, esta vez con el recuerdo reciente de la fuerza con la que el fenómeno atravesó la zona.

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