“La plata no alcanza”, es la frase más escuchada en las últimas décadas y en especial en medio de procesos de inflación creciente y sostenida. Así la emisión de dinero se va, gradualmente, adaptando a las nuevas realidades, según las autoridades de turno. Por ejemplo, el billete de $100 fue amo y señor desde principios de los ’90 hasta la irrupción del de $500 en junio del 2016 y luego con el advenimiento del de $200 en octubre de ese mismo año. En el medio pasó de todo, no hace falta recordarlo. El último billete que introdujo la administración de Cambiemos fue el de $1.000 en diciembre de 2017.
El proceso inflacionario y las sucesivas crisis se reflejan también en la variación de la cantidad de billetes y monedas en circulación. Por ejemplo, en 2016 hubo un aumento de 156 millones de unidades, en 2017 de 714 millones y luego crisis mediante en 2018 hubo una caída de 1.263 millones más otros 451 millones en 2019 vinculadas con la pauta de emisión cero con el FMI. Luego con la pandemia, en 2020 el número de unidades en circulación creció en 1.516 millones, en 2021 de 420 millones, en 2022 en 685 millones y en lo que va de 2023 en 485 millones. ¿Qué hará el próximo BCRA?
