Brasil. Río de Janeiro da la pelea por regresar a la normalidad luego de una jornada marcada por la violencia tras un megaoperativo policial contra el Comando Vermelho, una organización narco con presencia en algunas de las favelas más importantes de la ciudad, donde se acumulan cadáveres y según las cifras extraoficiales los muertos suman alrededor de 130.
El temor, que aumenta con el paso de las horas, es el de una posible represalia del Comando Vermelho. Uno de los principales líderes del grupo y primer objetivo de la operación del martes en el complejo de favelas do Alemao y da Penha, Edgar Alves Andrade, conocido como Doca da Penha o Urso, sigue prófugo. Nadie sabe dónde se esconde ni quién lo protege. Se teme que sea el primero en presionar para que se produzca una venganza, reavivando una mecha que Brasil ya conoció en 2006 en San Pablo.
El juez del Tribunal Supremo de Brasil, Alexandre de Moraes ha determinado este miércoles que el gobernador de Río de Janeiro, Claudio Castro, debe brindar declaraciones sobre el operativo policial que tenía como objetivo a una de las principales organizaciones criminales del país y que ha dejado más de un centenar de muertos.
Para ello, De Moraes ha programado para el próximo lunes, 3 de noviembre, una audiencia que se celebrará en Río de Janeiro y en la que se discutirá la operación, el nivel de fuerza utilizada, el número de agentes involucrados, el balance oficial de muertos, entre otros detalles, según recoge Agencia Brasil.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, se ha mostrado «profundamente preocupado por el elevado número de víctimas mortales ocurridas ayer durante el operativo policial en las favelas» de la ciudad brasileña.
