“Ondas internas”: detectan una fuerza oculta en el mar patagónico que favorece las condiciones para la pesca artesanal

El Golfo San José, ubicado al norte de Península Valdés, en Chubut, no es sólo un refugio de biodiversidad; también es el sustento de comunidades de pescadores artesanales que explotan los bancos de vieiras, moluscos bivalvos relacionados con las ostras, muy valorados en la gastronomía. Ahora bien, la abundancia de vida en ciertos sectores del golfo guarda un secreto, que acaba de ser revelado por integrantes del Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR) y de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, en Puerto Madryn, Chubut, quienes identificaron una fuerza “oculta” que resulta vital: las ondas internas.

A diferencia de las olas que rompen en la playa, estas ondas internas se desplazan por debajo de la superficie, en la interface entre aguas con diferentes temperaturas y densidades. En un artículo publicado en la revista Regional Studies in Marine Sciencesel equipo científico detectó por primera vez estas ondas en el golfo y determinó que podrían actuar como un sistema de transporte submarino que moviliza nutrientes y plancton. El hallazgo es fundamental para entender la dinámica de los bancos de vieiras y otros recursos biológicos en la zona, y de los procesos físicos que controlan las perturbaciones de la capa “invisible” que separa las aguas superficiales más cálidas y las profundas más frías.

Según explicó a la Agencia CyTA-Leloir uno de los investigadores, el oceanógrafo físico e investigador del CONICET Juan Pablo Pisoni, el objetivo del estudio fue dilucidar por qué ocurren “cosas muy curiosas” en el lugar, como que los bancos de vieiras estén localizados de forma prioritaria en la región este del golfo, cuando la mayor abundancia de nutrientes se encuentra en la del oeste. “El trabajo buscó responder qué procesos podrían favorecer la distribución de nutrientes desde el oeste al este”, precisó.

Imagen satelital de una onda interna, que permitió “ver” lo que pasa debajo de la superficie del mar.

Utilizando diversas metodologías de estudio, que incluyen la medición de la temperatura del agua con termómetros acoplados a un sistema de amarre, el pasaje de ondas internas mediante sensores ópticos, así como datos de predicción de la altura de marea e intensidad de los vientos, Pisoni y sus colegas concluyeron que las fuerzas intervinientes en el proceso de desplazamiento de nutrientes son dos: una conocida como “surgencia” y otra, las “ondas internas”.

La surgencia está mejor descrita. En la costa norte al este del golfo, los vientos del norte, predominantes durante el verano, desplazan el agua superficial hacia mar adentro, provocando el ascenso de aguas profundas, frías y ricas en nutrientes hacia la superficie. Este fenómeno facilita la acumulación y retención de larvas de vieiras en las capas superiores de la columna de agua cerca de la costa.

Las ondas internas, en tanto, se propagan en este caso en sentido oeste-este y transportan aguas profundas ricas en nutrientes y organismos planctónicos hacia las zonas “preferidas” por las vieiras.

La formación de estas “olas submarinas” requiere dos condiciones: el encuentro de masas de agua con diferente temperatura y densidad —lo que forma un frente— y una fuerza que perturbe esa interfaz. Pisoni y colegas sospechan que las fuentes que generan estas ondas en el Golfo San José son la marea y los cambios en la dirección e intensidad del viento. En otros lugares, las ondas internas también pueden originarse por la caída de meteoritos o movimientos tectónicos.

Juan Pablo Pisoni, Sebastián Sayavedra y Gaspar Soria, coautores de la investigación. investigador

“En este golfo, las ondas internas se propagan a una profundidad de 20 a 30 metros. Y la principal diferencia con las olas de superficie es que tienen mucha mayor amplitud [distancia entre la cresta y el valle de la onda], porque no hay tanta diferencia de densidad como sí la hay entre el agua y el aire”, subrayó Pisoni durante un encuentro con estudiantes del Curso de Introducción al Periodismo Científico de la Fundación Instituto Leloir.

La presencia de ondas internas, que en el Mar Argentino han sido muy poco estudiadas y caracterizadas (pese a que se conoce de su existencia desde hace más de medio siglo), también fue revelada en el golfo con imágenes satelitales, que el equipo de investigación compartió en el mismo artículo.

“No es que se ve la onda interna, sino lo que ésta genera en superficie”, aclaró Pisoni. “La onda genera movimiento orbital en todas las partículas por debajo y por encima de la de la interfaz y eso genera que el agua en superficie converja y diverja, produciendo áreas que se ven como más rugosas o planas”.

Según la pintura delineada por el equipo de investigación, la productividad del Golfo San José dependería, así, de una coreografía precisa y coordinada: la combinación de la entrada de nutrientes desde el Golfo San Matías producto de las mareas, la dinámica de vientos locales que regulan el afloramiento de nutrientes en verano por el mecanismo de surgencia y la contribución de ondas internas que favorecería el transporte hacia sectores específicos, que es donde se sumergen los pescadores artesanales a recoger las vieiras con sus equipos de narguile.

El primer autor del trabajo fue el biólogo Sebastián Sayavedra, estudiante de doctorado del grupo de Pisoni. Gaspar Soria, investigador independiente del CONICET especializado en ecología marina, pesquerías y conservación de recursos, también es coautor. El CESIMAR forma parte del Centro Nacional Patagónico (CENPAT), un Centro Científico Tecnológico (CCT) del CONICET.

Agencia CyTA-Leloir