Penas de 14 y 16 años de cárcel para los homicidas de Miguel Ángel García

Oberá. Miguel Ángel García tenía 58 años y vivía en situación de calle en Oberá. La madrugada del 21 de agosto de 2024 fue golpeada brutalmente en pleno centro, mientras dormía en el espacio que consideraba su refugio, en el ingreso a Rentas, en avenida Sarmiento casi calle 12 de Octubre. Sufrió una grave lesión en la cabeza, que derivó en un posterior estado de inconsciencia y días después en la muerte, estando internado en el Hospital Madariaga de Posadas.

En ese contexto, ayer Franco Ezequiel Paz, de 25 años (alias Chiqui), y Sergio Fabián Valenzuela, de 36, fueron declarados culpables como coautores del delito de homicidio y condenados a 14 y 16 años de prisión, respectivamente.

La sentencia fue dictada por el Tribunal Penal 1 de Oberá, integrado por los jueces Horacio Paniagua, David Milicich y la magistrada subrogante Graciela Heppner.

Con el veredicto, el tribunal obereño tuvo por acreditada la reconstrucción sostenida por la Fiscalía en base a elementos y testigos que expusieron en la audiencia de debate: García fue atacado por los ahora condenados con golpes de puño, patadas y aparentemente con un palo, principalmente en la cabeza, mientras estaba acostado, es decir, en una posición que le impedía defenderse.

La condena impuesta a Valenzuela fue mayor debido a que registró un antecedente penal condenatorio por robo calificado.

El episodio, de acuerdo a lo reconstruido en el juicio, ocurrió poco después de las 3 de la madrugada. De acuerdo con la investigación y los testimonios, Paz y Valenzuela se arremetieron contra García, y quienes estaban con la víctima intentaron intervenir, pero también fueron atacados o reducidos. Después de la golpiza, García logró caminar aproximadamente tres cuadras hasta la zona de la avenida Sarmiento y Salta. Allí se desvaneció. Nunca volvió a reaccionar.

Uno de los testimonios centrales fue el de Javier Alarcón, también en situación de calle, quien aseguró haber presenciado el ataque y señaló directamente a los condenados. «Paz y Valenzuela se descontrolaron. Entre los dos le pegaban por todos lados, con patas en la cabeza y en el cuerpo», manifestó. No precisamente si fue para robarle el poco dinero que tenía, pero dejó entrever que sí.

Según Alarcón, la agresión se extendió durante varios minutos y García no realizó ninguna acción que pudiera haberla provocado. «Él no hizo nada, no podía defenderse, era viejo ya. Estaba acostado cuando le pegaban», afirmó. También relató que Valenzuela se tomó del cuello cuando trató de auxiliar a la víctima.

Jorge Antúnez, en tanto, declaró que llegó al lugar junto con su pareja, Graciela Suárez, luego de que una persona conocida como “Porteño” les avisara que estaban atacando a García. La pareja también vive en la calle, y el hombre, aunque aclaró que no observó toda la agresión, identificó a Paz y Valenzuela como los autores. “Los conocían, andaban en la calle siempre, en los semáforos”, manifestó.

Antúnez contó que fue golpeado con un palo cuando salió en defensa de García. Además, sostuvo que la propia víctima alcanzó a decirle que “los dos le pegaron y le patearon la cabeza porque querían plata”. Según su relato, también le quitaron el dinero que llevaba consigo: “Unos 60 pesos”.

Graciela Suárez, testigo

Suárez, por su parte, recordó que al llegar junto a Antúnez vio que Valenzuela tenía sujeto del cuello a Alarcón. También reconoció a los acusados ​​y aseguró que Paz la agredió cuando intentó intervenir. Si bien no vio el momento exacto en el que golpeó a García, recordó que después del episodio la víctima se retiró, se acostó y “no se levantó más”.

Los tres testigos explicaron que buscaron ayuda y alertaron a una patrulla que estaba en una estación de servicio YPF, a pocos metros. Suárez declaró que mostró a los efectivos que estaba lastimada y les contó lo ocurrido, mientras que Antúnez aseguró que avisaron que habían golpeado a una persona. García, en ese momento, estaba con ellos, todavía consciente.

Intervención policial

Los policías Alberto de Oliveira, Jonathan Almada, Brenda Miérez y Yoana Schunke, integrantes de la patrulla que intervino aquella madrugada, confirmaron que el grupo avisó sobre la golpiza y señaló a Paz como uno de los agresores. También mencionaron que los testigos hicieron referencia a un segundo sospechoso, aunque en ese momento no lograron identificarlo.

Los uniformados sostuvieron que no observaron lesiones visibles en las personas que solicitaron ayuda y que les ofrecieron asistencia médica, pero estos respondieron que acudirían por sus propios medios a realizar la denuncia.

Posteriormente, contaron que recorrieron la zona para tratar de localizar a los sospechosos, Miérez, particularmente señaló ante los jueces que conocían a Paz por intervenciones anteriores relacionadas con peleas y agresiones.

Durante el juicio declaró además Daniel Meza, portero de la Galería Oberá, quien encontró a García tendido cuando llegó a trabajar durante la mañana. «Estaba tirado en el espacio donde venía a limpiar. Respiraba, pero no se movía», recordó.

Se reconstruyó que tras la agresión, Paz y Valenzuela escaparon, en tanto García junto con Antúnez, Suárez, Alarcón y un tal Daniel, caminaron en sentido inverso, pasaron por la YPF (donde avisaron a los policías), continuaron hacia el casino, llegaron hasta la Shell, cruzaron la calle y en la esquina de Sarmiento y Salta, García se desvaneció.

Meza explicó que, cuando llegó a la madrugada para cumplir con su jornada laboral, vio a García tirado en la galería, que respiraba pero no se movía, e incluso las personas que estaban con él intentaron hacerlo reaccionar arrojándole agua. Una joven que pasaba por el lugar acudió a la Seccional Primera y, poco después, llegó una patrulla.

“Dijeron que estaba borracho porque estaba orinado, pero les expliqué que le habían tirado agua y que no se movía”, recordó Meza. Los efectivos solicitaron una ambulancia y la víctima fue trasladada al Hospital Samic.