Ramón Amarilla fue liberado tras casi nueve meses detenido: “El pueblo misionero me eligió porque quiere un cambio”

Ramón Amarilla, ex policía y referente de la protesta salarial policial de mayo de 2024, recuperó este viernes su libertad tras casi nueve meses de detención en la cárcel de Cerro Azul, acusado de sedición. Su excarcelación se concretó luego de haber sido electo diputado provincial el pasado domingo 8 de junio.

A pocas horas de su liberación, se mostró visiblemente emocionado y agradecido con la ciudadanía: “Gracias a Dios y al pueblo misionero, se dio mi libertad. Me demostraron que quieren un cambio, honestidad y honor. Por eso salí electo”, expresó en un mensaje difundido desde la ruta, mientras regresaba a su hogar acompañado por simpatizantes.

Amarilla destacó el calor humano recibido tras su liberación y reafirmó su compromiso con los trabajadores: “Necesitamos rever muchas cosas y tratar de mejorar la situación del docente, del trabajador de campo y del personal de salud”. En ese sentido, recordó su internación en el hospital Samic de Alem y denunció las carencias de insumos y equipamiento que afectan al sistema de salud.

Además, apuntó contra el funcionamiento del IPS, la obra social del Estado provincial: “El IPS nos descuenta, pero el servicio es deficiente desde hace años. No sé en qué se invierte lo que se descuenta, porque todos terminamos en los CAPS y hospitales”, criticó.

En su testimonio, Amarilla remarcó el impacto personal y familiar que le significó estar detenido sin condena: “Mi esposa me dijo en la última visita ‘estoy presa igual que vos’. Lo estuvimos 8 meses y 24 días. Me sacaron la dignidad y me mostraron como un delincuente”.

Sobre su rol como nuevo legislador, fue claro: “No es momento de descansar. Es momento de trabajar por el pueblo misionero que confió en mí. Lo que menos puedo hacer es ponerme a trabajar ya”.

También, apuntó contra el Gobierno provincial, a quien responsabilizó por la falta de diálogo que derivó en el acampe frente a Jefatura en mayo de 2024: “Desde 2020 tratamos de hacer entender al gobierno las necesidades del personal penitenciario. No supieron leerlo. Cuando nos fuimos de Jefatura, vino todo lo demás. Me responsabilizaron de todo”.

Finalmente, sostuvo: “Alguien tenía que pagar por el acampe. Me tocó a mí y a siete compañeros más. El gobierno debe hacer un mea culpa. Yo no soy político, soy policía. Me lo quitaron todo, pero el pueblo entendió que vamos por el buen camino”.