En medio de una de sus mayores crisis futbolísticas de los últimos años, con cuatro derrotas en sus cinco partidos previos del campeonato y la eliminación en la Copa Argentina, a manos de Independiente Rivadavia, la semana pasada, el Millonario se volvió a encontrar con su gente, que marcó la cancha desde que la voz del estadio nombró el equipo, con varios apuntados.
Lo de ayer domingo era, en todo sentido, una prueba de carácter, porque River se jugaba mucho tanto en lo emocional, pensando en el partido del próximo domingo contra Boca en La Bombonera, como en lo futbolístico, porque su rival de toda la vida había conseguido un triunfo agónico ante Estudiantes y había sumado puntos claves en la Tabla Anual.
Pero como viene pasando en el último tiempo, a River le costó mucho todo. Demasiado. El empuje de los primeros minutos, en los que Ian Subiabre, titular después de dos meses, probó al arquero Nelson Insfrán, fue un espejismo. Los minutos iban pasando y el equipo de Gallardo no podía romper el orden defensivo de Gimnasia, dirigido por Fernando Zaniratto, que planteaba un partido muy prolijo y ni sufría en defensa.
De mal en peor: se lesionó Colidio
Para colmo, a una semana del Superclásico, Facundo Colidio sufrió una lesión muscular, fue reemplazado a los 16 minutos por el juvenil Cristian Jaime y rompió en llanto en el banco de suplentes, en una imagen que no da muchas esperanzas para una recuperación rápida
Ni el ingreso del pibe, que había dejado buenas impresiones en sus primeros ratos en Primera, cambió la dinámica ofensiva de River, que no mostraba ni orden ni ambición ni desfachatez para cambiar algo. Encima, en una de sus pocas aproximaciones de la etapa inicial, el Lobo estuvo cerca del 1 a 0 con un remate desviado del Chelo Torres tras un centro de Piedrahita.
La respuesta de la gente, que en los primeros 45 minutos había apoyado sin reproches, salvo algún murmullo aislado, era cantada: silbidos al unísono cuando el equipo se dirigía al vestuario.
La debacle
Gallardo no movió el banco de cara al complemento. Y si al primer tiempo lo había caracterizado cierta paciencia, todo se derrumbó en la segunda parte. En 18 minutos, los 85.000 hinchas que coparon en el Monumental habían pasado por casi todos los reclamos: del “movete, River, movete” al “jugadores, la c* de su madre”, pasando por el “pongan más huevo, pongan más corazón”.
En el medio, para terminar de colmar los ánimos de la gente, Gimnasia abrió el marcador en uno de sus solitarios embates ofensivos: Portillo persiguió a Merlini en el área, lo bajó y, aunque en principio no cobró nada, el árbitro Nazareno Arasa fue llamado por el VAR y sancionó penal. Torres, surgido de Boca, engañó a Armani y anotó el 1 a 0 a los 55 minutos.
Gallardo mandó a la cancha a Borja, Lencina y Meza -en lugar de Jaime, Subiabre y Quintero- tratando de revertir la situación, pero la falta de confianza y el nerviosismo de los jugadores no hacía sino aumentar.
En ese desorden generalizado, Salas le erró al arco de cabeza, a Castaño le rebotó la pelota en el taco cuando se iba solo, Portillo hizo volar a Insfrán con un testazo, Meza conectó mal de cabeza en el área chica, Rivero casi marca de afuera del área y Nacho Fernández, que ingresó sobre el final, también pifió en la definición.

Sobre el final, la gente terminó de estallar: “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, apenas 24 horas después de las elecciones del club, que a partir de mañana tendrá a Stéfano Di Carlo como presidente.
El manojo de nervios ya era total, y el penal por un agarrón de Suso sobre Martínez Quarta, cobrado cuando se cumplía el noveno minuto de adición y ratificado tras la revisión en el VAR, no alcanzó para zafar de una derrota más. El aquero de Gimnasia, épico, atajó el tiro de Borja, e inmediatamente después, terminó el partido y se generó una locura doble: de la hinchada, que explotó por enésima vez en la noche, y la de los del conjunto platense.
La peor racha de local en 99 años
Este es el cuarto partido consecutivo que pierde River en el Monumental, tras los traspiés contra Palmeiras, Riestra y Sarmiento, registro que no alcanzaba desde 1926, hacía 99 años.
Por su parte, Gimnasia consiguió tres puntos fundamentales tras la derrota en el clásico contra Estudiantes: se alejó de los últimos puestos de la Tabla Anual, donde lo acechaba la zona roja, y volvió a ganar en Núñez después de dos décadas. Su próximo rival será Vélez en el Bosque.
A River, que sigue tercero en el acumulado por las caídas de Riestra y Argentinos este fin de semana, se le vendrá una de sus mayores pruebas de fuego en mucho tiempo: el Superclásico del próximo domingo.
Fuente: Espn
