Andrea Báez dialogó con “La Última Rosca” de Radio Up y explicó que decidió continuar con el reclamo que había iniciado su madre contra el Consejo General de Educación de Misiones, al considerar que la docente sufrió una serie de situaciones de violencia laboral, abuso de autoridad y presuntas irregularidades administrativas antes de su fallecimiento.
La mujer trabajaba en la Escuela de Adultos N.º 71 de Itaembé Miní y tenía un cambio de tareas luego de haber atravesado trasplantes de córnea en ambos ojos. Según explicó su hija, contaba con apenas un 20% de agudeza visual, por lo que estaba imposibilitada de continuar frente a un aula convencional.
El conflicto se inició, según el relato de Báez, hacia fines de 2024, cuando su madre intervino ante una situación relacionada con un docente que, de acuerdo con las quejas de otros trabajadores, no asistía regularmente a clases.
“Esta persona, que por ser el yerno de un de alto cargo del Consejo General de Educación, amenaza con que iba a mandar a cerrar la escuela, que no sabía con quién se estaba metiendo, entre muchos otros insultos. La empuja, la amenaza de muerte. Y la directora no hizo nada”, afirmó.
Una compañera de la docente también habría intervenido para asistirla y, según Báez, sufrió empujones e insultos. Ambas realizaron una denuncia policial después del horario laboral.
De acuerdo con la denunciante, el hombre involucrado posteriormente fue trasladado, pero sin recibir una sanción.
Cuestionamientos por las actas
Báez aseguró que tiempo después su madre y la otra docente descubrieron que se habían elaborado actas relacionadas con aquellos episodios sin que ellas hubieran sido notificadas.
“Entonces empezaron a reclamar el avistamiento del libro de actas a lo que tengo las fotos que la directora de la institución les notifica que el libro de actas no es un documento público. Por escrito se lo notifica tanto a mi mamá como a la otra colega”, relató.
Finalmente, ambas pudieron acceder al libro de actas luego de iniciar trámites ante el Consejo General de Educación. Allí, según la denunciante, encontraron acusaciones de supuestos episodios violentos que ellas negaban.
“Supuestamente había situaciones violentas así de empujones o de amenazas de muerte, cosas que jamás habían sucedido porque si realmente fuera así habría una denuncia policial radicada, creo que es lo lógico”, sostuvo.
La familia cuestiona además que la directora entendiera que no era necesario notificar a las personas involucradas en las actas porque habían firmado testigos.
“Una cosa es un libro de actas y otra totalmente distinto es, no sé, una declaración testimonial”, afirmó Báez.
Un traslado preventivo que luego quedó sin efecto
Uno de los episodios que la denunciante considera centrales ocurrió cuando su madre recibió una notificación para presentarse en la escuela. Allí, según relató, la esperaba el supervisor Eliseo López.
“La esperaba el supervisor, el señor Eliseo López, con una disposición firmada únicamente por él y por la dirección de enseñanza primaria de la escuela de adultos, en donde le apartaban del cargo a mi mamá con un traslado preventivo a posterior apertura de sumario, o sea, ni siquiera habían abierto sumario”, aseguró.
Báez indicó que su madre presentó una denuncia por abuso de autoridad y que dos o tres semanas después esa disposición quedó sin efecto. Según su hija, el episodio tuvo un fuerte impacto emocional en la docente.
“Mamá jamás sufrió ataques de pánico, jamás sufrió ataques de ansiedad, jamás la vi llorar y temblar de angustia porque se metieron con su trabajo”, relató.
La mujer falleció el 19 de marzo de este año, mientras continuaba cumpliendo funciones en la escuela nocturna.
Un expediente laboral y acusaciones posteriores
La docente también había iniciado un expediente ante el Ministerio de Trabajo, donde fueron citados distintos funcionarios para realizar sus respectivos descargos.
Báez sostuvo que mientras su madre estuvo con vida, los funcionarios involucrados no se presentaron, pero que posteriormente sí lo hicieron.
“Mientras mamá estuvo con vida ellos nunca se presentaron. Cuando mamá falleció ellos se presentaron a decir que ellos tenían conocimiento pleno de que mi mamá hacía todo lo que hacía porque ella aspiraba al cargo de la dirección, que por eso ella estaba manchando el honor y la persona de ambas partes”, afirmó.
La denunciante cuestionó especialmente esa explicación porque, según indicó, su madre tenía un cambio de tareas que le impedía aspirar a un cargo directivo.
“Mamá ya no está, no había ninguna necesidad de mancharla, siendo que ya está fallecida, no la dejan descansar en paz porque realmente me lo tomo así, como que no la dejan descansar en paz”, expresó.
La denuncia llegó a la Policía
Ante la falta de respuestas que asegura haber recibido del Consejo General de Educación, Báez decidió avanzar con una denuncia policial y anticipó la posibilidad de iniciar acciones judiciales.
“Realmente al no obtener respuesta alguna para hacer justicia por este caso, me veré en la obligación de iniciar un juicio legal porque bien o mal están causando también daño y perjuicio por la memoria de una persona fallecida”, manifestó.
La mujer aseguró que presentó documentación y fotografías de distintas actuaciones administrativas y que cuenta con un informe psicológico realizado mientras su madre estaba con vida.
“Presenté el informe psicológico en donde la psicóloga manifiesta que ella estaba con mucha preocupación y estrés por la situación laboral”, señaló.
Báez también sostuvo que existen numerosas pruebas que forman parte del expediente y cuestionó el contenido de algunas de las actas.
Como ejemplo, mencionó una supuesta diferencia respecto del horario laboral de su madre: “La directora manifiesta que el horario de ingreso de mi mamá era las 19 horas y ella permanecía hasta las 21.30, siendo que su horario de salida era las 21”.
Según explicó, su madre permanecía más tiempo en la institución porque, debido a su discapacidad visual, esperaba a una compañera para regresar juntas a su domicilio.
También cuestionó un acta en la que la directora habría señalado sentirse intimidada durante una discusión vinculada con las condiciones del lugar de trabajo.
“Si realmente te sentís amenazado, creo yo, vas a ir a radicar la denuncia. Si realmente te sentís con miedo, vas a ir y vas a hacer las cosas como corresponden”, sostuvo.
Reclama una resolución
Báez afirmó que actualmente consulta periódicamente por el estado del expediente, pero que todavía no recibió una respuesta definitiva.
“Cada tanto yo consulto el estado del trámite y siempre me dicen que está a manos de la abogada, pero hasta el día de hoy no hay resoluciones”, explicó.
La primera denuncia por abuso de poder y autoridad había sido presentada por su madre en diciembre del año pasado.
Ahora, la hija decidió continuar el reclamo y pidió que el Consejo General de Educación emita una resolución acorde con lo denunciado.
“Ahora sí quiero que se haga justicia porque me parece innecesario el accionar que están tomando ahora que ya no tiene sentido”, concluyó.
La denuncia plantea así una serie de cuestionamientos sobre el manejo administrativo de la institución, el contenido y notificación de actas, el traslado preventivo de la docente y las actuaciones posteriores a su fallecimiento. La resolución de fondo del Consejo General de Educación y, eventualmente, de la Justicia determinará las responsabilidades que pudieran corresponder.
RUP

