El precio actual del dólar (casi en $1.400) reactivó la discusión sobre la competitividad y el nivel de atraso del “billete verde”. En este marco, los especialistas debaten si el valor actual del tipo de cambio real es compatible con el equilibrio de las cuentas externas y con el repunte de una actividad económica que solo crece en un grupo selecto de sectores.
Pese al repunte que tuvo esta semana el dólar oficial mayorista, el tipo de cambio real sigue en mínimos desde mediados de 2025, de acuerdo con el cálculo del Banco Central (BCRA) al comparar el valor de la divisa con el que tienen los principales socios comerciales del país. Asimismo, está muy por debajo del promedio de la pos convertibilidad; solo en 2015 y durante varios meses de la gestión actual se vieron períodos prolongados con un nivel inferior al vigente.
Estos números le dan robustez a las afirmaciones de aquellos economistas que ven al tipo de cambio “muy bajo” o “atrasado”. Esto, en teoría, incentiva las importaciones y desincentiva las exportaciones, a la vez que puede recalentar expectativas devaluatorias que causen una salida de capitales.
Sin embargo, el superávit comercial de marzo fue el tercero más alto desde que Javier Milei es presidente y, si bien la demanda de dólares para atesoramiento sigue alta, en los últimos meses mermó y la cuenta financiera está compensada por el ingreso de divisas proveniente, en su mayor parte, de la deuda privada.
Estos números le dan robustez a las afirmaciones de aquellos economistas que ven al tipo de cambio “muy bajo” o “atrasado”. Esto, en teoría, incentiva las importaciones y desincentiva las exportaciones, a la vez que puede recalentar expectativas devaluatorias que causen una salida de capitales.
Sin embargo, el superávit comercial de marzo fue el tercero más alto desde que Javier Milei es presidente y, si bien la demanda de dólares para atesoramiento sigue alta, en los últimos meses mermó y la cuenta financiera está compensada por el ingreso de divisas proveniente, en su mayor parte, de la deuda privada.
El economista Luca Sartorio abrió el debate durante esta semana en redes al afirmar que este tipo de cambio real es compatible con el equilibrio de las cuentas externas, ya que hay superávit fiscal, bajo déficit de cuenta corriente y ausencia de tipo de cambio fijo. En este escenario, sostiene, puede haber crisis por expectativas nominales, pero no por inconsistencias en la competitividad real.
El dólar de hoy y el equilibrio de las cuentas externas
Por su parte, Guido Zack, director de Economía en Fundar, señaló que a dicha sentencia le falta el análisis de la cuenta financiera, ya que una caída en la demanda de pesos o una brusca salida de capitales podría desembocar en una devaluación. El economista expresó en diálogo con Ámbito que “los flujos de la cuenta financiera son los más importantes para definir el valor del tipo de cambio en el corto, y no tan corto, plazo”. “La apreciación cambiaria en los 90′ se dio por ingreso de capitales y el estallido de la convertibilidad se dio por egreso de capitales, no por la cuenta corriente. Lo mismo le ocurrió a Macri”, profundizó.
En ese sentido, aseveró que el superávit comercial es compatible con un tipo de cambio atrasado, por un lado, “porque las importaciones dependen más del nivel de actividad que del tipo de cambio”. “Si vos tenés a los sectores exportadores crecimiento y a los importadores cayendo, como ocurre hoy en día, el saldo comercial te va a dar bien”, acotó. En paralelo, subrayó que las exportaciones de productos industriales (más sensibles al tipo de cambio) no están creciendo, pese a que sí se verifican incrementos en productos clasificados como Manufacturas de Origen Industrial (MOI) por el INDEC, pero que tienen un proceso de transformación sencillo, como el oro y la plata.
Sin embargo, ambos especialistas advierten que el valor actual del dólar sí le pone un freno al dinamismo de la actividad económica. “Con este tipo de cambio, hidrocarburos, minería, el agro y el sector financiero pueden crecer. La sensación es que la industria, que genera mucho más empleo, no lo puede hacer porque, además de un tipo de cambio bajo, sigue teniendo altos costos tributarios, altos costos financieros y altos costos logísticos. Hoy la cancha está inclinada a favor de las importaciones. Si el Gobierno no está dispuesto a bajar los costos internos, porque pone en riesgo el equilibrio fiscal, entonces no deberían abrir tanto la economía, o deberían hacerlo con un tipo de cambio más alto”, dijo Zack.
En sintonía, para Moldovan “la apreciación a estos niveles complica mucho la competitividad de los sectores no apalancados en ventajas naturales”.
Una lectura similar tuvo esta semana Roberto Frenkel, reconocido economista del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES). “Puede ser que tengamos superávit de cuenta corriente, aún con el tipo de cambio atrasado. Y vamos a quedar con un tipo de cambio de Arabia Saudita, pero sin trabajo para la gente. Porque con ese tipo de cambio no producimos nada, salvo petróleo, minerales y campo. ¿De qué labura la gente? Tenemos un conurbano de 12 millones de personas», alertó en una entrevista para el medio Ahora Play.
Con la misma tónica, la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia plasmó en un reciente informe que “la apreciación cambiaria en un contexto de flexibilización importadora viene siendo un combo problemático para la producción”. Según su propia estimación, la caída mensual de la actividad económica en febrero (que fue la peor desde diciembre de 2023) fue generada fundamentalmente por el derrumbe en la producción de bienes (-4,4%), mientras que la variación negativa en los servicios fue más tenue (-0,6%
El trabajo reconoció que “para exportar más un país necesita aumentar su importaciones en el camino”, aclaró que “no es equivalente hacerlo con un peso apreciado que competitivo; con tarifas de servicios públicos en aumento; o con infraestructura que se deteriora, incrementando los costos de las empresas”.
